Bebé arco iris, la luz de colores después de la tormenta

Bebé arco iris, la luz de colores después de la tormenta

1080 718 María Blanco Brotons

Se conocen como bebés arco iris a aquellos que nacen tras un aborto u otro bebé fallecido al nacer o al poco tiempo de hacerlo. Esta luminosa analogía entre el arco iris que sale cuando la lluvia acaba de cesar pero el cielo aún sigue gris y los niños que nacen cuando todavía sigue el luto por esa vida efímera y malograda, pero terriblemente amada, resulta muy válida y reconfortante. El nacimiento de un bebé arco iris no suele ser fácil; el miedo, los sentimientos de culpa y la pena conviven con la alegría y el amor profundo que todo nacimiento suele conllevar.

La Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia apunta que entre el 10% y el 20% de los embarazos no llegan a término. Tanto las mujeres que sufren abortos espontáneos, como todas aquellas cuyos bebés nacen muertos o a los pocos días o meses de nacer, deben atravesar una etapa de duelo en la que tienen que aprender a lidiar con sentimientos de culpa, enfado, depresión o ansiedad, y dejar que el tiempo se encargue de mitigar las heridas. Sin embargo, cuando la pareja está segura de querer retomar la búsqueda, este nuevo intento nunca será como el primero. La OMS recomienda dejar pasar al menos seis meses desde un aborto natural hasta volver a intentarlo, ya que no consideran que en menos tiempo la mujer y su pareja puedan recuperar la solidez emocional necesaria.

Bebé arco irisPese a toda la literatura que existe sobre las pérdidas de los bebés, la sociedad en su conjunto aún no sabe muy bien cómo apoyar o entender a las familias que pasan por este trago. A menudo se piensa que el nacimiento del nuevo bebé borrará de un plumazo todo el dolor que desencadenó la pérdida del primero, cuando en muchas ocasiones, precisamente ese es el miedo que tienen las madres que se encuentran en esa situación: qué la felicidad por el nuevo embarazo borre la memoria y haga desaparecer al hijo muerto, que borre aquel efímero y eterno amor. Sin embargo, no es el único miedo por el que atraviesan estas madres; en muchos casos, el embarazo es una lucha contra la implicación emocional, -por miedo a una segunda pérdida-, no hay caricias, no hay susurros, hay distancias… Además de miedo, esta actitud es una forma de protección contra la incertidumbre. El bebé arco iris nace en condiciones adversas, lo que provoca que la maternidad sea diferente; la emoción y el entusiasmo se ven relegados por la tristeza, la angustia por lo que pueda pasar y el pesimismo

Hay que ser capaz de entender que el bebé que muere forma parte de una familia que lo quiere y valora su recuerdo. El nuevo hijo, sin duda, es un motivo de ilusión y amor nuevo para esos padres, pero nunca será un recambio.

Ante un embarazo de un bebé arco iris, los familiares o amigos cercanos a los padres deben ser cuidadosos con los comentarios y sobre todo, respetar sus sentimientos y su dolor. Una gestación después de una pérdida supone más desgaste físico y emocional que el habitual, aunque luego, la llegada del nuevo bebé, llene de luz las vidas de sus padres. Si eres tú quien está a la espera de un bebé arco iris hay varias recomendaciones que pueden ayudarte en estos momentos: perdónate y ayuda a otras madres a perdonarse; rodéate de amigos y familiares que con su apoyo y cariño te den tranquilidad; evita el stress y la ansiedad; anímate a contar tu historia y a compartir tus sentimientos, puede que tomar esta postura ayude a otras mujeres y te alivie las penas; ponte en manos de un especialista que te ayude a manejar las cargas emotivas; entiende que la paciencia y el tiempo serán tus mejores aliados a la hora de aceptar la pérdida y disfrutar la bienvenida.