Embarazo psicológico; un misterio científico

Embarazo psicológico; un misterio científico

1080 768 María Blanco Brotons

Aunque no es tan común como algunas leyendas urbanas o ciertas películas y culebrones nos hacen ver, lo cierto es que la pseudociesis -habitualmente conocida como embarazo psicológico- existe, y aunque su causa continúa siendo un misterio para la comunidad científica, estudios recientes de casos y evaluaciones sobre afecciones similares en animales, empiezan a aportar ideas explorando el papel de las hormonas y la Psicología.

La pseudociesis -pseudes “falso” y cesis “gestación”- es un trastorno psicológico poco común que puede afectar a mujeres con unas ganas desmedidas de ser madres. Éstas comienzan a experimentar muchos de los síntomas físicos normales de un embarazo: ausencia de menstruación, aumento de volumen abdominal, náuseas, mareos, aumento del tamaño de las mamas que llegan a segregar leche e incluso a veces, llegan a dar positivo en los test de embarazo, y sin embargo, no están gestando ningún bebé. Este trastorno no se trata de un embarazo fingido ni simulado, la mujer que lo padece siente realmente que está embarazada.

Embarazo psicológicoAdemás de en mujeres en edad reproductiva y con una ansiedad desmedida por lograr el embarazo, esta anomalía se suele producir en aquellas que presentan esterilidad y llevan mucho tiempo intentándolo, y de forma mucho menos frecuente, en pacientes jóvenes con mucho miedo a quedarse embarazadas y que presentan mucho estrés y culpabilidad tras haber mantenido relaciones sexuales sin protección. Sin embargo, la incidencia en la población es realmente baja, apenas un 0,005% de las mujeres embarazadas tienen pseudociesis. Esto hace que apenas existan estudios que ahonden en este fenómeno y que siga siendo una tema que desconcierta a los científicos.

Sin embargo, lo que sí se sabe es que no es un fenómeno nuevo; en las memorias de Freud, el eminente psicoanalista ya habla sobre su paciente, Anna O. quien creía estar embarazada de su anterior psicoanalista. O muchos antes, en el 300 aC Hipócrates describía a doce mujeres con este problema, e incluso la mismísima reina inglesa, María Tudor, también parece que lo pudo sufrir en su propio cuerpo. Si bien, siempre se creyó que la pseudociesis respondía a cuestiones exclusivamente psicológicas, hoy en día se sabe que también intervienen factores neuroendocrinos. Algunos de los pocos estudios biológicos existentes sobre el tema indican que quizá intervenga parcialmente una mediación hormonal; muchas de las pacientes estudiadas presentaban niveles elevados de hormonas como estrógenos y prolactina, unos componentes que pueden causar síntomas físicos similares, como hinchazón abdominal y secreción de leche, así como manifestaciones psicológicas, como querer establecer lazos con un bebé. Estas investigaciones plantean la posibilidad de que este trastorno sea el resultado de un bucle en el que mente y cuerpo se retroalimentan dando lugar a un estado emocional que induce una secreción anormal de hormonas, con sus propios efectos físicos y psicológicos.

Ante un caso de embarazo psicológico la paciente debe someterse a un tratamiento de tipo psicológico, aunque en ocasiones también se hará necesario otro de tipo físico, ya que, en muchas ocasiones la paciente no ovula y se debe inducir la ovulación mediante un tratamiento basado en dopaminérgicos. En todo momento se hace imprescindible la presencia de un profesional, pues en muchas ocasiones la vuelta de la menstruación tiende a deprimir a estas mujeres que lo sienten como una inducción a un aborto, desencadenando un proceso de duelo parecido a si hubieran abortado.

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