10 estados de ánimo cuando se está tratando de concebir

10 estados de ánimo cuando se está tratando de concebir

1080 720 Daisy Rosas

El camino de la búsqueda de un embarazo es como montarse en una montaña rusa, en unos momentos te encuentras en lo más alto y sientes un subidón de energía y en otros, por el contrario, sientes como si fueras a caer estrepitosamente, y esto es completamente normal.

Al menos que lo logres en el primer intento, en cuyo caso solo podemos decirte: ¡Enhorabuena!; el resto de las mujeres pasamos por varios estados de ánimo desde que tomamos la decisión de ser madres hasta que finalmente lo logramos. Aquí hemos tratado de resumirlos en 10 estados, pero seguro habrá algún otro que hemos pasado por alto:

1.- Incertidumbre:
A menos que seas Susanita la amiga de Mafalda, del cómic de Quino, cuyo objetivo en la vida era casarse y tener muchos hijos; hoy en día muchas de nosotras disfrutamos nuestro tiempo de soltería y cuando recibimos el llamado de la naturaleza o sabemos que es hora de tener hijos, empezamos a vacilar: nos preguntamos si estaremos preparadas…o si será mejor conseguir otro trabajo más estable o mejor remunerado; y así vamos, hasta que la lista de peros y quizás se hace infinita.
Sentirse así es completamente lógico, pues a fin de cuentas es un cambio enorme en nuestras vidas

2.- Optimismo:
Finalmente has tomado la decisión: “oficialmente estás buscando un bebé”. Todo es positivo, finalmente no tienes que tomar más la píldora, ni estar nerviosa por haber mantenido relaciones sexuales los días que no debías. Este es el momento de complicidad y diversión entre tú y tu pareja.

3.- Confrontación:
En este momento, la novedad sobre todo lo que rodeaba la decisión de buscar un embarazo y del sexo libre de anticonceptivos ha comenzado a desaparecer. Aunque solo llevas intentándolo un par de semanas o unos pocos meses, se siente como una eternidad. De alguna manera tu cabeza te dice que embarazarse es algo que debería lograrse sin mucho esfuerzo, pero para ti ya está volviéndose una tarea. Te empieza a agobiar el hecho que tenga que ser algo planificado porque la cigüeña no viene todos los días.

4.- Educación:
Esta es la etapa donde te das cuenta que para que ocurra la concepción necesitas investigar un poco cómo funcionan las cosas. Y empiezas a darte cuenta que conoces tu cuerpo bastante mal. No sabías ni siquiera que existía una cosa llamada “moco cervical” y mucho menos que te puede indicar cuándo es momento adecuado para concebir. Así que empiezas a leer libros, artículos, páginas web y a usar apps como WOOM buscando cómo a maximizar tus oportunidades de quedarte embarazada más rápido.

Es el momento de retomar la tarea pero desde un enfoque renovado y con una mayor comprensión de cómo funciona tu cuerpo, buscando mantener relaciones sexuales los días en que te encuentres más fértil

5.- Esperanza:
Ya consciente de todo lo que debes hacer para mejorar la fertilidad e incrementar tus probabilidades de embarazo; estás convencida que lo estás haciendo bien y estás haciendo todo lo que está en tus manos. Cada ciclo menstrual que llega, representa para ti una ilusión. Y no puedes esperar a hacerte un test de embarazo y que sea positivo.

estados de animo
6.- Negación:
Esta es sin duda una de las emociones más complicadas y que más daño nos hace, porque se ve lo que se quiere ver. Por ejemplo podemos tener un retraso y te haces un test de embarazo y sale negativo. En tu mente no hay cabida a que la regla pueda bajarte en los próximos días, sino que pensamos que algo malo hay con el test: pensamos que puede ser la marca que compramos o que aún es muy pronto para que se vea reflejado. Así que decides esperar varios días para repetirte la prueba.

7.- Desilusión:
Cuando la desilusión te embarga es porque hasta la fecha no has conseguido quedarte embarazada aún, a pesar de tener tiempo considerable intentándolo. Aunque en unos pocos meses quizá puedas lograrlo, ya te has empezado a cuestionar tu fertilidad y la de tu pareja, y el panorama que tienes en tu mente es pura oscuridad. ¡Vamos! bajo ningún concepto puedes darte por vencida. ¡Aún queda mucho por luchar!

8.- Enfado:
Aunque no bajas la guardia y lo sigues intentando mes a mes, comienzas a ponerte irritable por todo. No hay nada que te moleste más que ver a cada paso a mujeres embarazadas o, que todas tus amigas y conocidas te llamen para compartir su gran noticia, en el fondo no tienes nada en contra y te alegras por ellas, pero te molesta que no seas tú la que pueda sumarse al grupo. Bajo este estado de ánimo empiezas a preguntarte, ¿cuándo será mi turno?

9.- Recapacitar:
Para buscar otras opciones y ver las cosas desde otra perspectiva debemos sentirnos emocionalmente en la capacidad de reconsiderar. Hacer un alto y preguntarnos: ¿qué más puedo hacer?, ¿qué me he estado dejando por fuera?: ¿hacer más ejercicios? ¿dejar de fumar? ¿cambiar mis hábitos alimenticios? ¿ir a un endocrinólogo? incluso es el momento de preguntarse: ¿ha llegado el momento de visitar a un especialista en fertilidad?

Una vez llegado a este estado, pueden suceder dos cosas: que finalmente hayas logrado quedarte embarazada o que aún no lo hayas conseguido. Es por que ello, que hacemos un alto a los estados de las emociones y te recordamos que la búsqueda de un embarazo es un proceso emocionalmente fuerte, pero aún así necesitamos mantenernos seguras y confiadas que podemos conseguirlo. En el acto de concebir influyen muchísimos factores y lo importante es detectar qué puedo hacer y qué opciones tengo para lograrlo lo antes posible.

Dicho esto, mencionaremos la dos vertientes del último estado emocional del ciclo de la concepción: Tristeza o Alegría.

10.a.- Tristeza:
Posiblemente has estado tratando de concebir durante meses o años . Las constantes subidas y bajadas de ánimo son agotadoras. Llegado este momento muchas personas se te acercan a darte consejos, pero muy en el fondo, -aunque se agradece- no entienden cómo te sientes. En esta etapa es muy común sentir como si quisieras tirar la toalla, pero ahora es más que nunca el momento de buscar ayuda, visitar un especialista de reproducción y salir de dudas sobre si existe algún problema de fertilidad subyacente.

10.b.- Alegría:
Esta emoción no necesita mucha explicación, es una mezcla de euforia con incredulidad de que finalmente haya pasado. Todo el esfuerzo de conocer mejor tu cuerpo, de dejar ciertos hábitos poco saludables y algunas quizá tras visitar un médico, han rendido sus frutos. Seguramente, querrás hacerte más de un test de embarazo para estar más que segura que el resultado es correcto. Y no puedes esperar hasta ir al ginecólogo para que te diga una vez más: ¡Estás embarazada!

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