FIV, efectos secundarios

FIV, efectos secundarios

1080 768 María Blanco Brotons

Después de una transferencia embrionaria, el último paso de un proceso de FIV o ICSI, transcurren dos semanas hasta la siguiente cita con el especialista, momento en el que se realiza el primer test de embarazo y se comunica si el embrión ha conseguido implantarse o no. Lógicamente, es difícil vivir esos catorce días sin nervios y sin las muchas y variadas emociones que produce la incertidumbre de saber si todo ha salido según lo esperado. En esos días, es normal que cualquier síntoma provoque mucha inquietud, por eso, es importante conocer las señales normales que emite nuestro cuerpo después de una FIV, para intentar llevar esas dos semanas de la mejor manera posible.

FIV, efectos secundarios

Síntomas después de un proceso de FIV

Muchos de los síntomas que se producen después de un proceso de FIV o ICSI son muy similares a los que se tienen cuando se está embarazada, incluso cuando no se ha logrado el embarazo. No hacernos ilusiones precipitadas evitará una desilusión más grande, en caso de que no se haya conseguido el embarazo. Los tratamientos hormonales a los que se someten las mujeres por procesos de FIV o ICSI suelen provocar:

  • Flujo vaginal abundante durante los primeros días después de la transferencia embrionaria;
  • Pequeños sangrados, mucho menores que una regla, y que desaparecen en dos o tres días;
  • Cambios en los senos, que pueden endurecerse, hincharse e incluso oscurecer el color de las areolas, esto se debe a la administración de progesterona y estrógenos antes de la transferencia, que producen retención de líquidos y sensación de hinchazón y pesadez; fatiga, que puede deberse también a los suplementos de progesterona;
  • Naúseas, que además de ser un claro síntoma de embarazo para muchas mujeres, puede no serlo en caso de FIV o ICSI y deberse al incremento hormonal;
  • Orinar frecuentemente, en este caso a causa de la hormona hCG que se administra antes de la punción para desencadenar la ovulación;
  • Pinchazos, mareos y dolor abdominal, que pueden causarse bien por las hormonas de estimulación ovárica, bien por la punción folicular o bien por el propio estrés que produce la espera hasta el primer test de embarazo.

Por paradójico que parezca, todos estos síntomas suelen avisar de un embarazo, pero en caso de procesos de fecundación in vitro también forman parte de los síntomas normales del propio proceso, y no por ello implican que haya salido bien.

A estos síntomas físicos hay que añadirle el gran estrés emocional que se soporta durante esos 15 días. Insomnio, ansiedad, sensación de inestabilidad, nervios, inquietud… los médicos recomiendan buscar actividades tranquilas que mantengan la mente ocupada, intentar evitar los ejercicios de impacto o que generen un gran esfuerzo físico y llevar una vida normal, sin dejar de realizar los planes y actividades del día a día y que nos obliga a prestar atención a cualquier cosa a parte de a nuestro propio cuerpo.

Sin embargo, si antes de esos 14 días se produjese un sangrado abundante, similar a una menstruación; dolores agudos y fuertes en el abdomen; fiebre; dolor de cabeza o cualquier síntoma que denote que el estado de salud ha empeorado, habrá que acudir al centro de reproducción asistida donde fueron tratadas, para que el especialista determine y evalúe las causas de esos síntomas.