Madre soltera, el camino hacia la maternidad sin pareja

Madre soltera, el camino hacia la maternidad sin pareja

1080 768 Marian Requena González

Hoy en día que una mujer decida afrontar sola la maternidad, es algo que no resulta extraño. Si hace pocas décadas se miraba con condescendencia, e incluso pena, a las madres solteras, en la actualidad, forma parte de una realidad, que no siempre se debe a una circunstancia impuesta hacia ellas, sino que, cada vez más, responde a una decisión firme y estudiada, tomada por la propia mujer en solitario.

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Ser madre soltera

Uno de los cambios sociales más importantes de los últimos años ha sido la inmersión de la mujer en el mercado laboral, además de ampliarse sus posibilidades profesionales acercándose a sus expectativas. Asimismo, la sociedad ha ampliado la visión de los distintos modelos de familias, haciendo de esta una realidad heterogénea y enriquecida.

Por otro lado, el estilo de vida actual muchas veces nos lleva a ir postergando la maternidad en pro de conseguir una estabilidad económica, logros laborales, acumular vivencias, disfrutar de una juventud sin ataduras, conseguir una pareja estable… así, cuando nos queremos dar cuenta, está saltando la alarma del reloj biológico y entendemos que, la maternidad no es algo de lo que queremos prescindir.

Más de la mitad del porcentaje de nacimientos de bebés de madres solteras en España, son mujeres de más de 30 años, con un nivel cultural medio-alto, un buen equilibro emocional e independientes económicamente, que prefieren afrontar una maternidad en solitario antes que ver desvanecerse sus ilusiones de tener un hijo.

Diferentes opciones para ser madre

Las opciones que tienen las madres solteras para tener un hijo son, bien a través de la adopción o bien de las diversas técnicas de reproducción asistida, aunque son estas últimas las alternativas más habituales, básicamente por dos razones: por un lado, la legislación española sobre reproducción asistida es una de las más avanzadas del mundo, están continuamente actualizándose según evoluciona nuestra sociedad, y por otro, porque las familias monoparentales se sitúan en el tercer puesto para recibir niños en adopción.

Asimismo, la ilusión de engendrar un hijo propio, posiblemente sea otro de los motivos para optar por las técnicas de reproducción asistida.

Reproducción asistida

Decidirse por una técnica de reproducción asistida u otra depende de varios factores: la edad de la madre, el estado de salud y el tratamiento en si. Por regla general, cuando una mujer no tiene ningún problema de fertilidad, se suele utilizar la inseminación artificial con semen de donante; una técnica sencilla que consiste colocar la muestra del semen del donante, previamente seleccionada, en el interior del tracto genital femenino.

Fecundación in vitro

Cuando las futuras mamás presentan algún problema reproductivo; edad avanzada, disfunción ovárica, trompas obstruidas… se recurre a la fecundación in vitro, bien con óvulos de la paciente o de donante. En estos casos, la fecundación de los ovocitos se realiza en el laboratorio, para posteriormente implantarlos directamente en el útero de la madre.

Embriodonación

Otra opción es el embrioadopción, una técnica que prefieren muchas mujeres que tienen que recurrir a un ovocito donado. En estos casos se utilizan embriones ya generados que tengan compatibilidad sanguínea de grupo y Rh con la madre.

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Antes de decidirse por una u otra alternativa es importante informarse bien y tomar la decisión después de haberlo reflexionado y valorado en profundidad. Los procesos de reproducción asistida, además de conllevar un gasto económico alto, también suponen un intenso proceso de cambio emocional; una buena información, rodearte de gente que te apoye y tomar los pasos correctos, harán que disfrutes de tu camino hacia la maternidad.

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