Mitos sobre la concepción de un niño o una niña

Mitos sobre la concepción de un niño o una niña

1401 2048 Daisy Rosas

Durante años los mitos y las leyendas estaban a la orden del día en esto de la concepción. La historia nos demuestra cómo los humanos hemos tenido curiosidad por todo aquello que no podemos controlar, y es precisamente gracias a esta curiosidad, que se ha ido avanzando en todos los campos del conocimiento. Todo lo que sabemos sobre la procreación es bastante reciente, lo que supone que durante miles de años, las personas tenían hijos sin tener ni idea de lo que estaba pasando. La elaboración de teorías que versasen sobre todo lo referente a la reproducción se convertía en algo, no sólo natural, sino necesario para tratar de entender el mundo y sobre todo, para llegar al punto de conocimiento en el que nos encontramos hoy en día.

En este sentido, saber el sexo del bebé ha llegado a ser vital para las familias e incluso para el devenir de los países en años pasados. Por lo tanto, los mitos y leyendas que indicaban a las mujeres si lo que iban a concebir eran hembras o varones, o les ayudasen a tener unos u otros, abundan en todas las sociedades; muchas incluso, se mantienen y defienden en la actualidad.

Hoy en día ya se sabe a ciencia cierta que quien determina el género del bebé es el cromosoma X o Y del espermatozoide. Los óvulos siempre contienen el cromosoma X, mientras que los espermatozoides pueden tener el X o el Y, si el espermatozoide que fecunda el óvulo es X, la célula resultante será XX: niña. Si por el contrario es un espermatozoide con un cromosoma Y, resultará un XY: niño. Con estos datos en la mano, hay quienes afirman que si se realiza el coito teniendo en cuenta los días del ciclo lunar, se puede influir sobre el espermatozoide que conseguirá fecundar el óvulo, o quienes apuestan por la demostrada velocidad de los Y frente a la resistencia de los X, para recomendar tener relaciones sexuales el mismo día en el que se ovula o unos días antes, dependiendo del género que queramos concebir. La primera teoría no goza de ningún apoyo científico, mientras que la segunda conlleva un conocimiento demasiado exhaustivo de nuestra ovulación, además de que no contempla un montón de factores más que ocurren dentro del cuerpo de las mujeres y que permiten que sea un espermatozoide X o uno Y el que llegue a la meta.

¿Calendario chino o cartas astrales mitos para concebir?

Antes de conocer la teoría cromosómica, teorías disparatadas como las chamánicas, astrológicas o con ínfulas científicas estaban a la orden del día. Los Mayas tenían su propio calendario, según el cual, las mujeres tendrían niñas o niños según el mes en el que los concibieran, algo parecido existía también en China. En el caso del país del Sol Naciente su calendario toma como referencia la edad de la madre y el mes de la concepción. Aunque puedan resultar curiosos y simpáticos, estas tablas no gozan de ninguna credibilidad y sin embargo todavía hay quien las usa.

También hay quienes aseguran que dependiendo de la postura sexual con la que se realice el coito, se puede favorecer a los rápidos y flojos espermatozoides “Y” o a los lentos pero seguros “X”. En cuanto a cómo practicar el sexo, hay mitos que incluso animan a hacerlo de pie, o complaciendo al hombre para tener un varón o en la postura del misionero y cuidando los deseos femeninos, para conseguir una niña. Recomendaciones picantonas, muy de secretitos de abuelas”, que no condicionan absolutamente nada el resultado final. Otros consejos absurdos se fundamentan en la comida, confiando en que existen alimentos prohibidos en función de lo que queramos concebir.

Si existen mitos irracionales para concebir hijos o hijas, aún existen más teorías peregrinas para detectar si lo que llevamos en el útero tiene pene o vagina; que si una barriga grande y redonda es síntoma inequívoco de una niña, mientras que una cuca y contenida es sinónimo de varón; que si pones un anillo colgando de un hilo cerca de la barriga y este se mueve en línea recta demuestra inequívocamente que dentro hay una hembrita pero si da vueltas en círculo, dentro hay un tiarrón; que si nuestra cara se pone redonda y bonita tendremos una niña, pero si se alarga y presenta acné será un niño; que si el ritmo cardiaco es rápido, más de 170 latidos por minuto, será chica mientras que si no supera los 150 será niño.

Todas estas teorías pueden dar pie a pasar un rato divertido, a hacer conjeturas o incluso a darse cuenta de la capacidad de inventiva de los seres humanos, sin embargo, si eres de las que quiere decorar la habitación o empezar a comprar cosas en función del sexo del bebé, mejor espera a tener un resultado veraz después de la ecografía de las veinte semanas.