El semen del siglo XXI, o como los factores externos perjudican la calidad seminal

El semen del siglo XXI, o como los factores externos perjudican la calidad seminal

El semen del siglo XXI, o como los factores externos perjudican la calidad seminal

1080 719 María Blanco Brotons

No corren buenos tiempos para la calidad seminal. Si bien los hombres no tienen un reloj biológico que les atenaza y persigue avisándoles de que a partir de cierta edad su semen dejará de estar disponible, es peligrosamente cierto, que el semen disponible cada vez es de peor calidad. Ahí están los últimos datos, que arrojan resultados alarmantes, sobre los aspectos analizados por la comunidad científica: concentración, motilidad y calidad del esperma están sufriendo las consecuencias de unos factores externos propios del siglo XXI que perjudican a la calidad seminal.

Según los últimos cálculos realizados por la Sociedad Española de Fertilidad, en España el factor masculino como causa clínica única es responsable del 26,5% de las consultas que llegan a una clínica de reproducción, y en un 26,7%, el factor masculino aparece asociado a causas femeninas. Es decir, que el hombre motiva, de una u otra forma, el 53,2% de este tipo de consultas. La mayoría de los problemas de fertilidad relacionados con los hombres tiene que ver con la calidad de sus espermatozoides, células terriblemente influenciables por factores externos como el estrés, la alimentación, la contaminación y las fuentes de calor excesivas.

¿Qué factores influyen en la calidad seminal?

Son muchos los factores externos que se han estudiado y detectado como enemigos de la calidad espermática. Hábitos perniciosos como fumar o tomar drogas, así como la obesidad fruto de una mala alimentación y una vida sedentaria, son algunos de los peligros clásicos de la fertilidad masculina, pero ni mucho menos son los únicos.

Un estudio llevado a cabo por un equipo de investigadores de los Institutos Nacionales de la Salud y la Universidad de Stanford y publicado en la revista Fertility and Sterility apuntó que tanto el trabajo físico exigente, como la hipertensión y el consumo de medicamentos son otros factores que inciden negativamente en la calidad del esperma. Asimismo, son varias las investigaciones que han relacionado la alimentación con la buena salud de los espermatozoides, y es que, las grasas trans o el excesivo consumo de carne roja son perjudiciales para la salud hasta el punto de poder convertir los espermatozoides en células mucho menos preparadas para la concepción. En cambio, si se aumenta la ingesta de legumbres, frutas y verduras el efecto será el contrario, pues el alto contenido en ácido fólico y zinc de estos alimentos aumentará la calidad del semen de los hombres.

Otros factores dañinos para los espermatozoides y muy presentes en la vida moderna, son las sustancias químicas. Según un informe de las Naciones Unidas hay hasta 800 químicos presentes en todo tipo de objetos, al menos sospechosos de ser capaces de perturbar el sistema endocrino. De entre todos ellos, hay uno, el bisfenol A -sustancia omnipresente en todos los objetos que rodean nuestras vidas- que ha sido asociado directamente con la fertilidad masculina. Asimismo, el uso de químicos en los espacios verdes está siendo vetado progresivamente en países como Francia, donde la concentración de espermatozoides en el semen ha descendido un 32,2% entre 1989 y 2005. Esperemos que los demás países tomen buena nota de la actitud francesa, pues el uso recurrente de pesticidas, herbicidas y fungicidas en parques y jardines, así como en otros lugares públicos puede interferir en la fertilidad de las nuevas generaciones.

Por otro lado, los espermatozoides son especialmente sensibles al calor; si no se mantienen más frescos que el resto del cuerpo la producción de esperma puede llegar a cesar, y cuando se interrumpe la producción, este puede verse afectado negativamente durante varios meses. En este sentido, actitudes como llevar ropa excesivamente ajustada, trabajar o utilizar el portátil encima de las rodillas o acostumbrarse a llevar el teléfono móvil en el bolsillo favorecen al recalentamiento del escroto, perjudicando así la espermatogénesis, o producción de esperma.

Finalmente no podemos dejar escapar el fenómeno de la contaminación, otro gran enemigo de la salud humana general y la reproductiva en particular. En España, una investigación del Institut Marquès señaló que la contaminación industrial podría ser culpable de la gran disparidad de calidad del semen de los jóvenes dependiendo de la comunidad en la que vivían, así, comunidades tradicionalmente industriales como el País Vasco, Cataluña o la Comunidad Valenciana se llevaban la palma en este aspecto. Sin embargo Madrid u otras capitales en las que la contaminación está más producida por el tráfico rodado, tampoco se libran, pues según un estudio llevado a cabo por los médicos del hospital de Mar de Barcelona y su centro de investigación (IMIN), la polución del aire reduce la fertilidad masculina y femenina. Respecto a la incidencia en el semen, según este estudio, los altos niveles de contaminación afectan tanto al número como a la movilidad y a la forma de los espermatozoides.


El siglo XX y el XXI han traído grandes avances en todos los aspectos humanos, sin embargo, detrás de muchos de estos avances hay caras bés que poco a poco se van descubriendo cómo afectan en nuestra salud reproductiva. Detectar los peligros y trabajar por minimizar sus efectos es una de las tareas principales de la sociedad. Chicos, si queréis tener espermatozoides sanos, ya sabéis todo lo que tenéis que procurar evitar.

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