Seminograma: ¿en qué consiste?

Seminograma: ¿en qué consiste?

1080 768 Clelia Morales

Cuando empezamos a notar dificultades para quedarnos embarazadas, una de las primeras pruebas a realizar, por su sencillez, es el seminograma, más comúnmente conocido como análisis de semen.

En este artículo explicaremos en qué consiste y cuál es el procedimiento por el que deberá pasar tu pareja en el momento de realizarse esta prueba. La concepción es cosa de dos, por eso es muy importante que ambas partes de la pareja se realicen exámenes, ya que, los porcentajes están muy repartidos en cuanto a problemas de fertilidad.

Durante los últimos años, el seminograma se ha convertido en un procedimiento mucho más frecuente que en décadas anteriores, ya que ahora sabemos que los problemas de esterilidad de una pareja, también pueden deberse a un mal funcionamiento de los espermatozoides.

Para empezar, es una prueba tan habitual como sencilla. Diariamente se realizan miles de ellas y no se registran ni conocen complicaciones. Su función es la de conocer el estado y funcionamiento de los espermatozoides, por lo que para el paciente es suficiente con eyacular en el interior de un bote de plástico esterilizado que seguramente le facilitarán en el hospital o clínica donde le practiquen la prueba, aunque también se puede comprar en la farmacia.

La preparación para el seminograma es mínima, lo primero que hay que tener en cuenta es que el paciente debe llevar entre dos y cinco días sin eyacular, pero nunca superar los siete. En el momento de depositar la muestra, las condiciones deben ser extremadamente higiénicas, para no alterar los resultados de la prueba. Tanto los genitales del hombre como las manos tendrán que lavarse previamente con agua y jabón, además de usar siempre el recipiente adecuado, como comentábamos anteriormente.

seminogramaLos resultados de este análisis no son inmediatos, pueden tardar varios días. Siempre serán interpretados por un médico y, en caso de denotar algún problema, deberán complementarse con otras pruebas para poder considerar un diagnóstico definitivo.

El día del seminograma solo tendrá que llevar consigo el volante que el médico le haya preparado anteriormente. No puede presentarse en un centro de análisis sin más, sino que necesita una consulta médica previa.

Cuando ya esté preparado para iniciar el proceso, ha de tener en cuenta que toda la eyaculación tiene que verterse dentro del bote. Desde el principio hasta el final. El 75% de los espermatozoides se encuentran en el semen del principio de la eyaculación, y un mal cálculo podría hacer que los perdiéramos y tuviéramos que esperar de  dos a cinco días para realizar una nueva prueba.

Otro aspecto importante es la velocidad de entrega: entre la eyaculación y la entrega no debería pasar más de una hora, por eso en muchas ocasiones el paciente elige realizarla en el hospital, para poder entregarla minutos después de la recogida de la muestra. En casa encontrará un espacio más íntimo y confortable, pero a veces es más complicado poder cumplir estos plazos de tiempo. Tu pareja siempre tendrá que explicar al médico su rutina de medicamentos. Es decir, si toma alguno de forma habitual, ya que eso podría alterar los resultados del análisis y daros sustos innecesarios. No pasa así con la comida, no se conocen alteraciones de resultados en análisis de semen por tener una alimentación u otra. Aunque sí en el sabor del mismo, que nada tiene que ver con el análisis. De todas maneras una alimentación sana siempre jugará a vuestro favor.

El laboratorio lo que analizará serán variables como el volumen.  La cantidad de semen deberá cumplir unos mínimos, normalmente se habla de 1,5 ml, y de no sobrepasar unos máximos, que suelen marcarse en los 10ml (según los valores de referencia de la O.M.S de 2010).

Otra variable que se medirá en la prueba, por poco importante que parezca, es la viscosidad, si es demasiado pegajoso podría deberse a una alteración. También se estudia la licuefacción, en situaciones patológicas el semen puede contener grumos o acabar solidificándose al cabo de un rato de la extracción de la muestra.

Aspectos tan sencillos como el color y el olor también son estudiados. El olor puede alterarse por la presencia de bacterias, y el color, aunque puede variar por muchas razones, debería ser blanco nacarado para tener la certeza de que no presenta anomalías.

El pH también se mide, vigilando que no sea mayor de lo marcado. La concentración y el número de espermatozoides por eyaculación son una de las mediciones más importantes del análisis. Se cuentan los espermatozoides de una porción concreta uno por uno, para después hacer una estimación del total, lo habitual es tener más de 15 millones por mL, es decir más de 39 millones por eyaculación.

Pero no es suficiente con tener millones de ellos, como si de una prueba física se tratara, los médicos también estudiarán su movilidad, morfología y vitalidad. Una causa  frecuente de problemas es la falta de movilidad, al menos un 40-50% de los espermatozoides deberían moverse, y por lo menos un 32% debería tener un tipo de movilidad determinada, llamada “movilidad progresiva”, de lo contrario seguramente existirá un estado de subfertilidad. Otro parámetro es la morfología de los espermatozoides. Todo varón tiene gran cantidad de formas anómalas pero deberá tener al menos el 4% de formas normales. En lo referente a su vitalidad, el equipo médico medirá cuántos de ellos salen vivos en cada eyaculación, la cantidad mínima debería rondar el 58%.

Os recomendamos pedir a tu ginecólogo que realice un seminograma a vuestra pareja cuando empecéis a notar que pasa más tiempo del esperado antes de quedaros embarazadas. Es económica, sencilla, y os ayudará a estar seguros de qué camino tomar para conseguir vuestro esperadísimo objetivo.

 

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Clelia Morales

Co-foundadora de WOOM Fertility. Madre de Thessa y de Isabel.

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