¿Cómo puede afectar el estrés laboral al ciclo menstrual?

¿Cómo puede afectar el estrés laboral al ciclo menstrual?

2560 1707 María Blanco Brotons

No cabe duda de que el exceso de estrés no es algo que beneficie de ninguna manera a nuestro organismo, y en lo que a la fertilidad respecta, no es ninguna excepción. El conjunto de síntomas que provoca el estrés puede afectar directamente al ciclo menstrual de las mujeres, ocasionando ciclos irregulares o amenorrea, condiciones que, inevitablemente, afectan negativamente en las posibilidades de lograr un embarazo.

En un ciclo menstrual normal, el hipotálamo -una parte del cerebro que controla el funcionamiento del sistema nervioso- libera de modo intermitente la hormona GnRH, que es una liberadora de ganodotropinas, que a su vez, estimulan la liberación de otras hormonas en la hipófisis –FSH y LH-, responsables del correcto funcionamiento ovárico, tanto para el desarrollo mensual de los folículos como para la producción hormonal de éstos: estrógenos y progesterona. Los niveles altos de estrés alteran el tipo de liberación de la hormona GnRH, que en lugar de liberarse de forma pulsátil lo hace de manera continua, lo que produce la inhibición de la secreción de las hormonas FSH y LH por parte de la hipófisis, así como una perturbación de todo el ciclo menstrual. De esta manera, el exceso de estrés puede afectar a las mujeres hasta el punto de provocar menstruaciones irregulares o incluso la ausencia de estas.

¿Qué es la amenorrea hipotalámica?

La llamada amenorrea hipotalámica funcional o central, o FHA según sus siglas inglesas, hace referencia a la ausencia de regla producida por una disfunción del eje hipotálamo hipófisis, consecuencia del estrés, de pérdida aguda de peso o ejercicio excesivo, como pasa en las mujeres atletas. Esta afecta a un 5% de las mujeres en edad fértil que, una vez vuelven a su estado basal pueden ver restablecido sin problemas su ciclo regular.

Además de alteraciones en el ciclo menstrual, retraso o ausencia de la regla, el estrés también conlleva incremento de los síntomas premenstruales, cansancio, somnolencia, oligomenorrea -periodos escasos y poco frecuentes-,disminución de la libido… además, hay estudios que revelan que las situaciones estresantes liberan cortisol, una hormona que puede afectar negativamente al sistema reproductor femenino.

El estrés laboral, por lo tanto, no es un buen compañero en la búsqueda del bebé. Por eso, los programas de reducción del estrés, dirigidos a mujeres en edad reproductiva, pueden considerarse una buena estrategia preventiva para reducir la incidencia de los síntomas del estrés sobre nuestra fertilidad. Si notamos que somos presa de esta afección lo mejor que podemos hacer es practicar ejercicio, así como alguna técnica de relajación. Pasear, leer un libro o escuchar música relajante son técnicas que no por manidas son menos efectivas. La mayoría de las mujeres que sufren episodios de estrés o problemas en el ciclo derivados de ellos, son capaces de volver a la normalidad adaptando a sus rutinas otras más saludables.

Si el estrés y la ansiedad fueran mucho más fuertes que nosotras, es recomendable ponernos en manos de un especialista.