Ovulación tardía: ¿es posible?

Ovulación tardía: ¿es posible?

1080 768 María Blanco Brotons

Conocer el día en el que estamos ovulando se convierte en una necesidad cuando estamos buscando un embarazo. El día de la ovulación depende de cada mujer, e identificarlo es fácil si se tiene un ciclo regular, ya que suele hacerlo en los días centrales del ciclo, así, cuando este dura 28 días, la ovulación se produce en torno al día 14; cuando dura 30, entre el 15 y el 16; en ciclos de 24 entre el 9 y el 10… Después de la ovulación tiene lugar la fase lútea, en la que el cuerpo se prepara para que, en caso de que el óvulo logre ser fecundado, pueda desarrollarse el embarazo.

Sin embargo, hay veces en las que algunas mujeres tienen lo que se conoce como ovulación tardía; en esos casos, la ovulación llega entre 5 y 7 días más tarde de lo normal, es decir, que si nuestro ciclo es de 28 días, en lugar de ovular el 14, lo haríamos entre el 19 y el 21. Este hecho hace que se acorte la fase lútea, ya que se produce menos progesterona además, en términos generales, un óvulo liberado más tarde puede ser de menor calidad  y por lo tanto, disminuir las posibilidades de embarazo.

Hay veces que en que la ovulación tardía se presenta de manera ocasional en un ciclo concreto y otras en las que es una norma. Hay muchos factores que puede ocasionarla, el más habitual son los fallos hormonales, en las que por algún motivo la hormona luteinizante no es segregada en el momento esperado, sino más tarde, moviendo así los días fértiles. Estos déficits hormonales  pueden atribuirse a la lactancia, tomar ciertos medicamentos, tener demasiada o muy poca grasa corporal o pasar por un momento de mucho estrés o ansiedad. En general, si la ovulación tardía se produce de vez en cuando o muy esporádicamente no supone un problema grave, sin embargo, si es frecuente, se debe consultar a un médico.

ovulación tardía

¿Cómo se puede detectar una ovulación tardía?

Para detectar la ovulación tardía el médico suele utilizar una ecografía que permita detectar el momento de tu ciclo menstrual, sumado a un análisis de sangre, orientado a encontrar la progesterona que se segrega después de  la ovulación. Existen métodos más arcaicos como es la toma de la temperatura basal.

Para detectar por nosotras mismas que estamos sufriendo ovulación tardía, además de sufrir retrasos en la menstruación, se pueden apreciar los mismos síntomas que en una ovulación normal, pero en las fechas que no corresponden: cambios de temperatura, moco cervical cristalino, cambios en el cuello uterino y en algunos casos un agudo sentido del olfato y un aumento del deseo sexual.

Aunque no es imposible quedarse embarazada padeciendo ovulación tardía, es importante que, en estos casos utilices todas las herramientas que existen para determinar tus días fértiles; además de realizar un test de ovulación observa los cambios de tu moco cervical y mide tu temperatura basal. A veces con incrementar el número de relaciones sexuales es suficiente, para que se produzca la fecundación. Normalmente una ovulación tardía se traduce en ciclo más largo, dando espacio a la fase lútea a cumplir su labor, sin embargo, cuando los ciclos no son largos, y la fase lútea no se completa como debe, puede originar problemas de infertilidad.

Si crees que estás teniendo ovulación tardía, consulta a tu ginecólogo para que este determine si es conveniente o no administrar algún tipo de tratamiento.