Todas se quedan embarazadas menos yo, ¿cómo lidiar con esto?

Todas se quedan embarazadas menos yo, ¿cómo lidiar con esto?

2560 1707 María Blanco Brotons

No conseguir un embarazo cuando se desea mucho es una situación muy frustrante y desesperante para la mayoría de las mujeres. Cuando a esta sensación se suma que amigas y familiares si consiguen quedarse embarazadas, es normal enfrentarnos a sentimientos agridulces en los que, por un lado queremos compartir su alegría, pero por otro, nos duele el hecho de que nosotras no lo conseguimos y sentimos que al demostrar su felicidad no están siendo empáticas con nuestra situación. Si no controlamos esta maraña de sentimientos contradictorios podemos acabar sintiendo mucho dolor y alejarnos de nuestras amigas.

Buscar un embarazo que se resiste a llegar genera una serie de sensaciones sobre las que una no siempre encuentra comprensión a su alrededor; y esto es normal. Visto desde fuera, no lograr un embarazo no deja de ser no conseguir algo que se desea mucho; no se pueden entender todas las sensaciones y emociones que conlleva esto  a menos que se posea un alto grado de empatía o se sea una mujer que esté pasando por lo mismo.

No conseguir un embarazo cuando se desea

Cuando estamos inmersas en la búsqueda de un embarazo, sin darnos cuenta ni quererlo, prácticamente todo acaba girando en torno a esto, lo que nos hace sentirnos más celosas, enfadadas, resentidas y hostiles de lo que hemos sido nunca, especialmente hacia las personas que más queremos y que resultan ser más fértiles que nosotras, como nuestras hermanas, amigas, compañeras de trabajo… es algo más fuerte que nosotras, que nos cuesta controlar y que nos resulta muy difícil de encajar. No debes culparte en exceso por ello. Sentirse enfadadas y celosas es normal, y debes permitirte sentirte triste. Ahora bien, si notas que tus sentimientos negativos van demasiado lejos, persisten o interfieren en tu vida diaria, hay que tomar medidas. Un psicólogo te puede ayudar a recibir ayuda específica, pero también existen fórmulas que pueden hacerte tomar conciencia y relajarte.

Si crees que esto puede estar pasándote, plantéate las siguientes preguntas:

-¿Qué ha pasado para que se hayan generado estos pensamientos negativos? ¿Qué situación lo ha desencadenado?

-¿Qué pasó por mi mente para sentirme celosa o enfadada?

-¿Estos pensamientos que estás teniendo corresponden a la realidad, tienen lógica? ¿me ayudan o perjudican?

Cuando tengas clara y entiendas cual es la situación que ha desencadenado estos sentimientos, puedes comenzar a elaborar una lista que te ayude a salir de ese torbellino de emociones negativas. En esta lista puedes incluir todo aquello que te ayude a despejar tu mente, como salir a dar un paseo, llamar a alguien que te suponga realmente un apoyo, realizar ejercicios de relajación, leer, darte un masaje, ir al cine… utiliza tus propias herramientas de evasión.

También es importante que hables con tu pareja y no le dejes al margen de lo que pasa por tu cabeza y de cómo te sientes. Compartir en pareja las emociones y los pensamientos puede ser de gran ayuda.

Elabora un plan mental de escape; esto consiste en encontrar un mini ejercicio de relajación mental que puedas sacar en los momentos de máximo agobio. Puede ser la visualización positiva, ejercicios de relajación muscular progresiva, practicar del yoga… Esto puede ayudarte a desacelerar tu mente y dar a tu cuerpo un descanso ante las respuestas fisiológicas del estrés.

Hay a quien la escritura le ayuda tremendamente en estos casos: lleva un diario, escribe cartas, un blog, un guión… Escribir puede reducir el estrés y la ansiedad, y puede ayudarnos a sacar nuestros sentimientos sin herir a los demás. Puedes escribir una carta a esa amiga o hermana que cuando anunció su embarazo tú te sentiste enfadada; puedes explicarle por qué estás herida y cómo deseas decírselo. No es necesario que mandes la carta, puedes releerla en unos días y comprobar los cambios en ti. Recuerda que las emociones son transitorias.

También en estos casos es aconsejable formar parte de alguna comunidad de personas que se encuentran en la misma situación que tú. Estas personas son las que mejor empatizan con tu situación y generalmente en estos ambientes se encuentra no solo consuelo, sino también ayuda y evasión.

Si eres una persona creativa, no puedes desaprovechar el momento para crear algo bonito: pinta, escribe poesía, fotografía, esculpe, compón una canción… Una de las mejores y más estimulantes funciones del arte es convertir los sentimientos dolorosos en algo bonito o emocionante.

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