¿Cuáles son los hábitos para tener una vulva sana?

¿Cuáles son los hábitos para tener una vulva sana?

2560 1707 María Blanco Brotons

Mantener una vulva sana y limpia nos evitará más de un problema e incomodidad, y para ello debemos proporcionarle unos cuidados específicos. Muchas mujeres piensan que la higiene de la zona íntima no difiere de la del resto del cuerpo, pero es importante saber que, debido a sus particularidades, requiere de unos hábitos diferentes. Te ofrecemos unas cuantas recomendaciones y hábitos para gozar de una vulva sana y perfectamente cuidada.

¿Cuáles son los hábitos para tener una vulva sana?

Como ya debes saber, la vulva -el conjunto de los genitales externos femeninos- es una parte del cuerpo delicada y vulnerable frente a los agentes externos. Para mantenerla sana y gozar de buena salud íntima debemos tener cuidado de no interferir en el correcto pH vaginal con productos externos y tener siempre presente este decálogo:

Hábitos para tener una vulva sana.

-Ropa interior. Los tejidos sintéticos, por su composición, suelen ser más alergénicos y, además, no facilitan tanto la correcta transpiración como el algodón puro. Los tejidos 100% algodón permiten que el aire fluya a través de la tela y evita el crecimiento de hongos u otras bacterias en la vagina, causados por condiciones de humedad.

-Lavado. Lo primero que debes saber es que la vagina tiene sus propios mecanismos para limpiarse sola, por lo que, debemos evitar las duchas vaginales. No sólo no son necesarias, sino que además, pueden resultar muy contraproducentes pues destruyen la flora vaginal natural que nos protege. Asimismo, tampoco debemos utilizar jabones y geles corporales agresivos, sino jabones neutros, ya que los primeros interfieren en el pH de la vagina. Tampoco utilices esponjas para limpiarte, porque pueden ser un nido de gérmenes; mejor utiliza tus dedos y pásalos con suavidad por los pliegues de los labios mayores y menores así como alrededor del clítoris. Lávate siempre con agua tibia y sécate bien después de cada lavado. Dejar la zona húmeda puede favorecer la aparición de bacterias, rojeces e infecciones.

-Limpieza. Esta es una máxima que nos enseñan desde que somos pequeñitas y que debemos no olvidar. Siempre debes limpiarte con papel higiénico de adelante hacia atrás, evitando así, que las bacterias que puedan contener las heces se introduzcan en la vagina.

-Ejercicios de Kegel. Fortalece los músculos de tu suelo pélvico para evitar problemas de incontinencia urinaria, además, tener estos músculos tonificados aumenta el placer sexual. Los ejercicios de Kegel son perfectos para esto.

-Depilación. Aunque te lo vendan como más higiénico, lo cierto es que la depilación de la zona íntima no tiene nada de higiénica y además, puede causar problemas. Una cosa es hacerse las inglés y otra afeitarse o depilarse toda la vulva. Tanto la cuchilla como la cera pueden provocar cortes o daños que resultan una puerta abierta a las infecciones.

-Detergentes. A veces el problema no está en la ropa ni en los jabones que usamos para nuestro cuerpo, sino en el que utilizamos para lavar la ropa interior. Muchos detergentes o suavizantes contienen tintes o perfumes que pueden darte alergia o resultar muy agresivos. Como haces con el jabón de tu cuerpo, también con el que se encarga de limpiar tus braguitas debe estar libre de tintes, perfumes y componentes fuertes. Asegúrate también de que tu ropa está bien aclarada.

-Dieta. Una alimentación saludable también es importante para mantener a raya tu salud íntima. No te olvides de incluir en tu dieta fruta y yogurt, aunque no te lo creas, una dieta poco saludable, puede hacer que tu olor vaginal sea más fuerte y que tu vagina esté mal hidratada.

-Flujo. Debemos aprender a identificar lo que nuestro flujo vaginal nos cuenta. Las glándulas del cuello uterino producen el flujo, un lubricante natural que mantiene la vagina húmeda. Este lubricante recubre la vagina, ayudando a que el medio se mantenga limpio y sano. Es decir, el flujo es la forma natural en que tu vagina se limpia por sí sola y es un signo de que está sana. El flujo varía a lo largo del mes, volviéndose más espeso o abundante cuando ovulamos o antes de la menstruación, cada mujer tiene un flujo distinto, por lo que debes aprender a reconocer el tuyo. Si notas que empieza a oler distinto, cambia de color, escuece o pica puede ser un signo de que hay una infección y debes acudir al médico.

-Sexo. Las relacione sexuales con penetración vaginal afectan de manera directa a la vagina, por lo que, debemos mantener algunos hábitos saludables después de mantener relaciones, como asegurarse de vaciar la vejiga después del coito, lo que nos ayudará a eliminar las bacterias que puedan haber entrado en la uretra y prevenir así la molesta cistitis. Lávate después de mantener relaciones y utiliza preservativo, no sólo evitarás embarazos no deseados, sino también infecciones de transmisión sexual.

-Infecciones. Las infecciones vaginales suelen ocasionar síntomas como mal olor en el flujo vaginal, dolor durante el coito, picor o ardor al orinar e incluso sangrado. Una higiene adecuada y el mantenimiento del pH en los valores correspondientes son clave a la hora de prevenir las temidas infecciones vaginales. Si notas o crees que pudieras sufrir alguna, debes acudir al médico cuanto antes para que diagnostique si se trata de una infección o de una enfermedad de transmisión sexual y establezca el tratamiento adecuado.

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