Kéfir; el probiótico que no debemos olvidar cuando buscamos un embarazo

Kéfir; el probiótico que no debemos olvidar cuando buscamos un embarazo

1080 768 María Blanco Brotons

Kéfir proviene de la palabra “keyif” que significa sentirse bien. Si bien sus orígenes se sitúan en el Cáucaso hace unos 5.000 años, no fue hasta principios del siglo XX cuando su uso se extendió por Rusia y en especial por toda Europa del este, aunque cada vez más por el resto del mundo. El kéfir es una bebida fermentada de leche animal o vegetal, con una textura similar al yogur líquido pero con un sabor ligeramente más ácido y con entre un 1 y un 2% de alcohol.

Sin embargo, cuando hablamos de kéfir nos referimos tanto al alimento en sí mismo, como a la bebida que se elabora a partir del alimento y como a los organismos que permiten su fabricación. Los granos de kéfir, de color blanco parecido al de la coliflor, se forman a partir de unas bacterias lácticas presentes en los cultivos de levadura. Para que estos microorganismos empiecen a actuar hay que añadir los granos a la leche de vaca o cabra, de esta manera, los azúcares que contiene la leche se fermentan, dando lugar a la bebida kéfir. El proceso de fermentación dura entre 24 y 48 horas; una vez terminado se pueden retirar los granos para utilizarlos de nuevo. También se pueden utilizar los granos con agua o té.

Kéfir

Entre las múltiples propiedades que se le atribuyen a este alimento están sus beneficios para el aparato digestivo. Como buen probiótico, el kéfir regenera la flora intestinal, además mejora la tolerancia a la lactosa, tiene efectos positivos en el colesterol, reduce la tensión arterial y aporta efectos positivos en el tratamiento de problemas cutáneos como los eczemas, entre otras. Asimismo, y en comparación con el yogur, el kéfir contiene varias cepas de bacterias que no se encuentran en el yogur además de levaduras beneficiosas que ayudan a controlar y eliminar las levaduras patógenas destructivas, como los hongos cándida, por ejemplo. Estas levaduras también fortalecen los intestinos y los vuelven más resistentes contra bacterias como la E.coli. Además de todo esto, el kéfir es rico en aminoácidos, vitaminas B2, B12, K, A y D, minerales como calcio, fósforo y magnesio y, además, es bajo en grasas. A pesar de su contenido en alcohol, numerosos artículos y libros indican su uso para embarazadas, sin embargo, para reducir al mínimo el grado de alcohol es aconsejable fermentar durante tan sólo 24 horas y consumir directamente el kéfir obtenido. El alcohol también se reduce si se mantiene bien aireado.

Si bien se puede consumir kéfir previamente preparado y envasado, este producto se puede elaborar en casa. Para hacerlo hay que tener en cuenta que sus granos se pueden manipular con utensilios de madera, plástico o cristal, nunca de metal. Como también se debe evitar la exposición al sol, es importante guardarlo en un bote opaco o bien en un armario. Asimismo, su temperatura ideal son 25 ºC, nunca más de 40 ºC o menos de 4 ºC. Para elaborarlo hay que introducir los granos de kéfir en un bote y verter en él, dos tercios de leche o dejar unos centímetros libres para que fermente bien. Si te gusta una textura más espesa puedes añadir alguna crema, e incluso nata. A continuación se cubre el bote con un papel de cocina y se guarda en un lugar donde no le de el sol durante, al menos, 24 horas. Cuando veas que adquiere una consistencia grumosa, puedes colar el líquido y separar los granos de kéfir de la bebida. El líquido resultante ya está listo para consumir, y puedes guardarlo en la nevera, asimismo los grupos que han quedado en el colador es kéfir que puedes utilizar una segunda vez con más leche u otra bebida.

El kéfir, además, se puede consumir de diversas maneras: solo, como yogur líquido; acompañado de cereales; añadiéndole especies y utilizándolo como aliño para ensaladas o para untar en biscotes; para hacer batidos de frutas o chocolate; en helado; como levadura para hacer pan…

Si estamos buscando un embarazo el kéfir puede convertirse en un buen aliado, ya que, todo aquello que nos ayuda a mantenernos sanos y fuertes, ayudará también a preparar a nuestro cuerpo para concebir y engendrar una nueva vida. Si no lo habías probado antes, este es un buen momento para comenzar a hacerlo.

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