Cambia de hábitos y ¡olvídate de las piernas cansadas este verano!

Cambia de hábitos y ¡olvídate de las piernas cansadas este verano!

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Nuestro modo de vida, el sedentarismo o una dieta poco equilibrada nos puede llevar a padecer la sensación de hormigueo y pesadez que provocan las piernas cansadas. Además, en verano, estos síntomas se pueden incrementar porque, con el calor, nuestras venas se dilatan más y les cuesta hacer circular a la sangre desde las extremidades inferiores hasta el corazón. 

¿Por qué tengo las piernas cansadas?

Es un trastorno muy frecuente que afecta en torno al 20-30% de la población adulta, pero a las mujeres lo sufren hasta 5 veces más y a los mayores de 50 años les afecta en un 50%. Por tanto, es una pregunta que nos hacemos muy a menudo y, en verano, mucho más. 

Para entender el problema de las piernas cansadas primero hay que comprender cuál es la función de las venas en el sistema circulatorio. Y no es otra que la de recoger la sangre de todo el cuerpo y llevarla de vuelta al corazón. Aquí se oxigena de nuevo y vuelve por las arterias para irrigar a todos los tejidos. 

En el caso de las extremidades inferiores, el retorno de la sangre se tiene que hacer en contra de la gravedad. Esto se consigue gracias a la contracción de los músculos que actúan como una bomba que presiona las venas. Estas, por su parte, disponen de unas válvulas que se abren para que pase la sangre y se cierran para que no regresen a las piernas. Cuando falla este sistema de bombeo, la sangre se estanca y se dilata la vena. Aquí es cuando aparecen los primeros síntomas: hinchazón y pesadez. Si este fallo se prolonga en el tiempo, pueden aparecer las varices. Esta enfermedad vascular se conoce como insuficiencia venosa crónica. 

Piernas cansadas

¿Pueden empeorar los síntomas?

Si estás embarazada es muy probable que la sensación de tener las piernas cansadas se incremente. Esto es debido a que el embarazo provoca un aumento de la presión abdominal y, también, por la retención de líquidos. Otros cambios hormonales, como la menopausia, influye en el empeoramiento del síndrome de piernas cansadas. Pero no son los únicos:

  • La edad
  • Predisposición genética
  • El pie plano

Estos factores son, por decirlo de algún modo, inevitables. En cambio, hay otros factores que incrementan el riesgo de padecer el síndrome y que son, como veremos más adelante, perfectamente evitables. Hablamos de: 

  • El sedentarismo. Pasar mucho tiempo sentado, inmóvil, frena el retorno sanguíneo al corazón. 
  • El sobrepeso o la obesidad. Solo el hecho de que las piernas tengan que aguantar más peso, ya es un motivo para que las piernas se vean afectadas. 
  • El estreñimiento. También el estreñimiento puede provocar un aumento de la presión arterial. 

¿Qué puedo hacer para mejorar esta sensación tan incómoda?

Lo más importante es hacer un cambio en tus hábitos de vida. Es el momento de pensar en la dieta que llevas, si fumas o bebes en exceso y en si realizas ejercicio. Porque tener una dieta sana y equilibrada, además de realizar ejercicio moderado todos los días, como caminar o montar en bici favorece y alivia el síndrome de piernas cansadas. Por tanto, te recomendamos: 

  • Caminar, subir escaleras, nadar y montar en bicicleta son algunos de los ejercicios más indicados para mejorar la circulación en las piernas. Y es que la actividad muscular es el mejor motor para impulsar la sangre hacia el corazón.
  • Seguir una dieta sana y equilibrada. Con ello, además, evitarás el sobrepeso y el estreñimiento gracias a mantener una dieta baja en calorías y rica en fibra. 
  • Mantener las piernas en alto. Cuando estés sentado, coloca las piernas a una altura superior al nivel del corazón. Si tienes que estar encamado, lo mejor es que muevas las piernas y elevar los pies de la cama para mejorar la circulación de retorno.
  • Duerme con las piernas levantadas. Por lo menos, unos 10-20 centímetros. El uso de un cojín te puede ayudar. 
  • Evita que tus piernas estén cerca de alguna fuente de calor como alguna estufa o radiador. Pero también hay que evitar la exposición excesiva al sol.
  • Haz ejercicio. El deporte mejora la circulación. Realizar actividad física, por pequeña que sea, siempre será beneficioso. Caminar, nadar o pedalear durante media hora o una hora es muy beneficioso.
  • Evita la ropa ajustada. Olvídate de fajas o calcetines que compriman y dificulten la circulación. Es más recomendable utilizar prendas amplias y de tejidos naturales. Tampoco es recomendable usar zapatos de tacón alto.
  • Mejor el calzado ancho y cómodo.

 

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