El tampón, la compresa y la copa menstrual

El tampón, la compresa y la copa menstrual

1080 720 Daisy Rosas

La última revolución en artículos para controlar la regla se llama copa menstrual, y aunque no es ni mucho menos nueva, -comenzó a producirse de manera industrial allá por los años treinta-, los avances en los materiales y formas de fabricación la han convertido en una elección cada vez más mayoritaria por parte de las mujeres, aunque aún esté muy por debajo en uso de su colega el tampón, auténtico súper ventas en lo que a higiene menstrual se refiere. Sin embargo, muchas opinan que en la copa está el verdadero futuro.

Existen, fundamentalmente, tres formas de evitar que el flujo menstrual se desparrame cada mes por nuestras piernas: las compresas, los tampones y la copa menstrual, de ellos las compresas son las únicas que no introducimos por el canal vaginal. Las compresas se usan desde tiempos remotos, aunque desde las tiras dobladas de ropa vieja que eran al principio a la toallita desechable de hoy en día, ha evolucionado bastante. Las ventajas que aporta este tipo de artículo de higiene femenina residen en la comodidad que aporta simplemente colocarla en la ropa interior y quitarla cuando se requiera, además de evitar manchas, sin embargo, sus desventajas resultan claramente ganadoras: para fabricarlas se utilizan blanqueadores que contaminan el agua y generan dioxinas, asimismo están elaboradas con celulosa y ciertos plásticos que las convierten en productos muy difíciles de reciclar y altamente contaminantes. Al negativo impacto en el medio ambiente, hay que sumar que los compuestos que llevan las compresas también pueden producir reacciones alérgicas, intolerancia o irritación en la zona de la vulva. Además, el plástico también puede ocasionar irritación en la ingle por el roce de la piel con las “alas” que llevan algunas de ellas así como hongos producidos por la propia descomposición del líquido menstrual durante las horas sobre celulosa y plástico. Finalmente, las compresas son incómodas a la hora de realizar ciertas actividades deportivas, como nadar o para llevar según que tipo de ropa.

Tampón, Compresa y Copa MenstrualAsí llegamos hasta los tampones; los reyes del mambo en lo que a menstruación se refiere. Se dice que se han encontrado evidencias del uso de este producto incluso desde antes que las compresas; parece ser que Hipócrates fabricó y fomentó el uso de un mecanismo similar al tampón de hoy en día hacia el año 500 aC y que en Egipto, Asiria y Babilonia lo fabricaban en papiro y su uso estaba reservado a las mujeres de la alta sociedad, aunque no fue hasta los años cuarenta, cuando se comenzó a fabricar el producto que, más o menos conocemos hoy en día y adquirió la popularidad que hoy ostenta. Curiosidades a parte, las ventajas del tampón versan, fundamentalmente, en su comodidad. Al introducirse en la vagina podemos realizar tranquilamente cualquier actividad durante los días que tenemos el periodo, como ir a la playa o a la piscina. Si se retira con regularidad no hay mucho riesgo de manchar la ropa, evitan el mal olor que produce la descomposición de los fluidos en las compresas y las rozaduras en las inglés, y si está bien colocado, ni nos damos cuenta de que los tenemos. Finalmente el hecho de que sea un producto de “usar y tirar” lo convierten en el paradigma del sentimiento de comodidad. Sobre sus desventajas, comparte las mismas en cuanto a maltrato al medio ambiente que las compresas y tiene las suyas propias en cuanto a lo que produce en el cuerpo. Los tampones pueden provocar sequedad vaginal e infecciones, como no los notamos, puede llevarnos a olvidarnos de que los tenemos y esos olvidos pueden dar lugar al síndrome del Shock Tóxico producido por la bacteria Estafilococo Áureo.

Así llegamos a la copa menstrual, la tercera opción que ha conseguido hacerse fuerte a medida que la sensibilidad por el medio ambiente se ha ido convirtiendo en un tema importante en la sociedad. La copa menstrual es un recipiente de silicona que se inserta en la vagina y en lugar de absorber el flujo menstrual, como hacen los tampones, simplemente lo contienen. Cuando se extrae la copa, el líquido se tira al water, pero no así la copa, que después de limpiarla con un poco de agua, se vuelve a insertar en la vagina. Aunque su precio es mayor que un paquete de tampones o compresas, es un producto mucho más económico, puesto que sólo se compra una vez.

Las ventajas versan, sobre todo, en el poco impacto que suponen para el medio ambiente pero además, se pueden usar durante más horas ya que la silicona es un material que no acumula gérmenes, lo cual la convierten en un producto muy interesante para pieles sensibles o mujeres con alergias; es muy práctica para ir de viaje ya que te evita ir cargada con paquetes de tampones; no produce sequedad; si está bien colocada funciona como un tampón, no se nota y te permite llevar una vida completamente normal… Su lado oscuro radica en que puede resultar incómoda deshacerte de la sangre en un baño público y en que, sobre todo al principio, hay que practicar un poco hasta que consigues ponerla correctamente, pero una vez se ha conseguido, todo fluye con bastante naturalidad.

1 comentario
  • Definitivamente me quedo con la copa, es muy comoda, me deja hacer todas mis actividades. Una vez que la usen, les encantara.

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