¿Una sonrisa bonita después de un embarazo? ¡Yes, we can!

¿Una sonrisa bonita después de un embarazo? ¡Yes, we can!

1080 768 María Ángeles Requena González

Uno de los asuntos menos glamurosos que conlleva un embarazo son los múltiples y comunes problemas que este origina en la boca. Un terrible dicho de abuelas avisaba a las futuras y lozanas mamás de que “cada embarazo cuesta un diente” y si bien, no cabe duda de que aquello es hoy por hoy una soberana exageración, sigue siendo una realidad nada desproporcionada que el cuidado de la boca se vuelve impepinable cuando nos planteamos tener un bebé.

dia de la sonrisa

Aproximadamente el 40% de las embarazadas sufren algún tipo de enfermedad periodontal. Entre los cambios hormonales, el aumento de la sensibilidad, el incremento en el gusto por los dulces, el reflujo o acidez estomacal propia de estos momentos o el descenso del pH bucal son algunas de las razones más normales que hacen que nuestra boca y dientes se vean afectadas por el embarazo. Entre los trastornos más habituales destacan las enfermedades en las encías, como la acumulación de sarro y la gingivitis -inflamación en las encías- que si no se trata, puede evolucionar en periodontitis, enfermedad mucho más grave, en la que la inflamación afecta al tejido que sostiene los dientes y, con el tiempo, a los dientes. La gingivitis es tan común y específica durante el embarazo que recibe el nombre de gingivitis del embarazo. Esto se debe a que el organismo produce una hormona llamada relaxina, cuya función es relajar las articulaciones de la embarazada y para facilitar el parto. Algunos estudios plantean que esta hormona puede actuar también provocando una ligera movilidad dentaria que facilita la entrada de restos de alimentos y que la placa dentobacteriana se deposite entre la encía y el diente, lo que origina la inflamación de estas. Asimismo, se ha comprobado que tanto los cambios hormonales como las modificaciones en el sistema inmunológico de la madre son un factor importante para la alta sensibilidad de las encías.

Además de resultar molesto, el mal estado de las encías pueden afectar a la salud del bebé; diversos estudios han señalado que las enfermedades periodontales en embarazadas resultan un factor de riesgo de parto prematuro. Pero no sólo a la salud del bebé, también ha sido encontrada la asociación entre periodontitis e infertilidad en la mujer en un estudio australiano en 2011 donde se demuestra que las mujeres con afecciones periodontales necesitan 2 meses más para quedar embarazadas, es decir que tienen el mismo factor de riesgo que una mujer obesa.

Caries, enemigo habitual

El segundo de los problemas bucales más habituales durante el embarazo son las caries, este no es debido a la tradicional y falsa idea que afirmaba que el bebé tomaba el calcio necesario para sus huesos de los dientes de su madre, sino por otros factores, como el aumento de la acidez bucal. Además, hay que sumar una mayor apetencia por los hidratos de carbono en general y por los dulces en particular, algo que aumenta el riesgo de caries.

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Si estamos comenzando la búsqueda del embarazo, es importante prevenir los problemas de encías, algo que generalmente se logra, cuidando la higiene bucal; lavarse al menos dos veces al día los dientes, haciendo uso del hilo dental, hacer revisiones semestrales al odontólogo y llevar una dieta saludable, suele ser suficiente para que nuestra salud bucal esté protegida antes del embarazo. Fumadoras o enfermas de diabetes o VIH tienen más riesgo de sufrir problemas de encías.

Es importante hacer una visita al dentista antes de quedarnos embarazadas, especialmente si se sufre algún signo de enfermedad periodontal, como encías sangrantes, pérdida de dientes o retroceso en la línea de las encías. Empezar la gestación con una boca sana, y continuar con el cuidado escrupuloso de la misma durante todo el embarazo, nos evitará tener sorpresas desagradables con los dientes y las encías.

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