Hijos sin carga genética: Lo que debes saber antes de iniciar una ovodonación

Hijos sin carga genética: Lo que debes saber antes de iniciar una ovodonación

1080 756 Rosa Maestro

Cuando pensamos en ser madres, sin saber por qué y siendo conscientes de que nos hemos pasado toda nuestra vida recordándonos a diario nuestros complejos delante del espejo, desdibujamos a nuestro hijo como una copia en miniatura de nuestro yo, y a lo sumo, si nuestro amor por nuestra pareja es grande, una copia en miniatura de él. 

Sin embargo, en este camino hacia la maternidad muchas veces se nos olvida la posibilidad de tener problemas de fertilidad, una menopausia precoz, una endometriosis, o por qué no, simplemente la hemos retrasado demasiado y nos encontramos en una edad en la que que nuestros óvulos, que llegaron al mundo con nosotras pero contados y con fecha de caducidad, ya no embarazan.

Lejos de pensar que en la actualidad la ciencia permite que muy pocas mujeres con el deseo de ser madres no lo consigan, nos sumergimos en un caos emocional cuando oímos la palabra: ovodonación; y mucho más si son tres palabras: donación de embriones.

Ovodonación

Renunciar a la carga genética nunca es una decisión fácil y muchas veces se antoja imposible. Si se está en esta situación o se piensa que en un futuro se puede estar porque lamentablemente no se conoce nada acerca de nuestra fertilidad (una simple analítica hormonal nos puede ayudar a saber más), se está retrasando la maternidad y no se ha vitrificado los óvulos, hay nueve cosas importantes que deberías saber:

1.- A todas nos supone un antes y un después en nuestro deseo de ser madres cuando nos dicen que con nuestros óvulos no vamos a conseguir nuestro sueño. Ser madre por donación de óvulos o de embriones requiere de una madurez emocional. Todas tenemos que pasar por un duelo. Despedirnos de nuestros óvulos para dejar paso a los óvulos que generosamente una donante nos da.

2.- La genética no tiene nada que ver con ser madre. Ser madre es criar, educar, amar, dedicar… Aún así sigue estando en nuestro ADN. Nos pasamos la vida acomplejadas por nuestra nariz, cuerpo, piernas, orejas, personalidad,… y, curiosamente, cuando queremos ser madres, generalmente buscamos que se parezcan lo más posible a nosotras, y si no, a la familia. Renunciar a la carga genética no es un proceso fácil, pero tampoco imposible. Solo hay que pararse a pensar por qué deseamos ser madres para entender que nuestro deseo no tiene nada que ver con querer tener una fotocopia de nosotras mismas. Con todo y con esto, ahora, la epigenética está demostrando que la gestante puede modificar genéticamente al embrión.

3.- Sentimientos de tristeza, vulnerabilidad, apatía, enfado, confusión… son normales. Si no puedes sola, acude a un especialista que te pueda ayudar a tí y en su caso, a la pareja. No olvides que como mujeres socialmente está mejor visto desahogarse, comunicarse o deprimirse. Tu pareja, si es masculina, generalmente no tiene esa misma socialización frente al dolor y la frustración, y aunque no lo manifieste tendrá los mismos sentimientos, es decir, necesitará ayuda.

4.- La donación de óvulos o de embriones poco o nada tiene que ver con la adopción de un menor. Lo único que hay en común es la renuncia a la carga genética. Adoptar a un menor requiere de un proceso de maternidad mucho más complejo por la mochila emocional que éste trae desde su nacimiento, su raza, color, etc… Aún así estamos siempre mucho más preparadas para la adopción de un menor que para la donación de óvulos o embriones. ¿Por qué? Tiene mucho que ver con nuestra socialización y el rol social de madres perfectas que siempre se nos ha otorgado. En la adopción de un menor nuestro sentimiento es que nosotras no somos las que fallamos, en la donación sí.

5.- No poder tener hijos con nuestros óvulos no tiene nada que ver con no ser una mujer completa. ¡Quítate eso de la cabeza ya! Las mujeres, y mucho menos las madres, ni somos completas ni perfectas, somos simplemente mujeres y madres.

6.- La información adecuada es la que te da el facultativo y la clínica que hayas escogido (tampoco existe la clínica perfecta ni que consiga embarazos por doquier; existe la clínica con la que tú te sentirás cómoda y confiada), nunca la que obtengas en los foros. Los foros o lugares de encuentro sirven de ayuda, de apoyo, porque entre afines se entienden, pero cada historia, cada paciente es una historia y un caso completamente diferente. Asistir a talleres o charlas relacionadas con la ovodonación te será de mucha ayuda porque te hará salir de tu micromundo y angustia al escuchar otros casos reales.

7.- No tienes por qué pregonarlo a los cuatro vientos, es algo íntimo y personal; pero sí es recomendable hacerlo a un círculo cercano (padres, hermanos), para que entiendan nuestros estados de ánimo y nos apoyen en nuestro proceso. Esto depende de cada familia y cada persona. Si la persona a la que se lo vamos a contar, no está de acuerdo o nos va a servir más de desánimo que de apoyo, mejor no decir nada.

8.- Ser madre por ovodonación o donación de embriones no es algo que termina cuando nace tu hijo o hija. Es algo que estará ahí para siempre y has de sentirte orgullosa de haber hecho todo lo que estaba en tus manos por tener a tu hijo o hija. Y es algo que tu hijo o hija debe saber. Ocultar la verdad sobre tu deseo y cómo llegó al mundo terminará siendo descubierto en un futuro en el que le será difícil procesar la mentira. Siempre hay documentos o personas que saben, y piensa que todo el mundo tiene derecho a conocer su origen. Nosotros no somos quiénes para  minar su derecho a saber. Contarlo siempre…. desde su nacimiento o incluso desde el embarazo, porque de este modo se va elaborando una historia y el hijo crece con su historia, lo que evitará preguntas incómodas en un futuro que nos pillarán por sorpresa, sin elaborar y que no sabremos cómo responder. La mejor forma de hacerlo es con un cuento o una fábula que nos ayude a explicar desde la magia un proceso natural.

9.- Por último, si después de todo esto, como mujer o como pareja no se está seguro, no se siente que se ha tomado una decisión que nos hará felices y no infelices, o no se supera la pérdida genética, es mejor no seguir adelante. Una renuncia a tiempo es una victoria. Existen otras opciones de ser madre como la adopción de un menor o el acogimiento, o simplemente existe un muy feliz proyecto de vida sin ser madre. Ser madre no es el único proyecto de vida que nos puede hacer felices. Hay mucha literatura fantástica durante siglos sobre la plenitud con la maternidad, la mujer completa, la felicidad eterna que nos dan los hijos, y el papel fundamental de la mujer en la sociedad que sin ser madre no es nada. No es cierto, se puede ser feliz antes y después de ser madre y la intensidad o los momentos de felicidad no dependen de un único proyecto de vida, sino de muchos y de cómo los afrontamos y vivimos.

Rosa Maestro- Masola.orgRosa Maestro
Periodista, fundadora de masola.org (madres solas por elección), autora del cuento “Cloe quiere ser mamá” y madre de: Alba (inseminación artificial con donante) y Nabila (kafala marroquí).
Twitter: @Masola_Org
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Rosa Maestro

Periodista, fundadora de www.masola.org (madres solas por elección), autora del cuento "Cloe quiere ser mamá" y madre de dos niñas: Alba (inseminación artificial con donante) y Nabila (kafala marroquí).

Todos los relatos por:Rosa Maestro

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Rosa Maestro

Periodista, fundadora de www.masola.org (madres solas por elección), autora del cuento "Cloe quiere ser mamá" y madre de dos niñas: Alba (inseminación artificial con donante) y Nabila (kafala marroquí).

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