Inseminación artificial: hasta cuando insistir en ella

Inseminación artificial: hasta cuando insistir en ella

1080 717 María Blanco Brotons

La inseminación artificial es una técnica de reproducción asistida de baja complejidad que consiste en depositar el esperma dentro de la mujer, utilizando técnicas que reemplazan a las relaciones sexuales. En este proceso, los espermatozoides pueden colocarse en el cuello del útero o en el útero, haciéndoles más fácil la llegada al óvulo.

El proceso de inseminación artificial puede ser exitoso después de uno o varios ciclos, y por lo tanto, dar lugar al embarazo, o puede fracasar, y en ese caso, las parejas tendrán que volver a analizar las causas que están impidiendo su embarazo. Entre los factores que más influyen para el éxito o fracaso de una inseminación artificial están: la edad de la mujer, la calidad del semen del varón, el grosor del endometrio, la duración de la esterilidad y el tratamiento utilizado en la ovulación.

Inseminación Artificial

Un ciclo de inseminación artificial comienza con un tratamiento de estimulación ovárica, un tratamiento hormonal cuya finalidad es ayudar a los ovarios para que produzcan uno o más ovocitos maduros. Este tratamiento pasa por varias fases; la de estimulación, en la que, la mujer, durante 8-12 días después de finalizar la primera regla, se administrará un medicamento que estimula los ovarios y favorece la creación de ovocitos, tranquilamente en casa.

Paralelamente se va realizando un control médico, en el que el especialista, a través de una ecografía y/o analíticas hormonales, podrá ir prediciendo la respuesta ovárica al tratamiento y el tamaño y crecimiento de los folículos. Así, llegamos a la fase de ovulación, que suele rondar entre los días 11 y 15 de su ciclo menstrual (dependiendo de la velocidad de respuesta de cada mujer al tratamiento hormonal).

Cuando el médico considera que es el momento adecuado, se administra a la mujer la hormona gonadotropina coriónica humana (HCG) cuyo fin es provocar la maduración final del óvulo. Un día y medio después,se programa la inseminación de los espermatozoides.

Por otra parte, se obtiene la muestra de semen, que ha de ser capacitada, para poder fecundar el óvulo. Mediante técnicas de laboratorio, los espermatozoides se separan del líquido seminal al mismo tiempo que se agrupan en función de su movilidad y morfología, obteniéndose finalmente una concentración de espermatozoides con mejor aptitud para llevar a cabo la fecundación del óvulo.

Y así, una vez llegados al momento en el que tanto óvulo como espermatozoides están listos, se procede a la colocación de éstos al fondo de la cavidad uterina. El éxito de esta técnica  depende, en gran medida, de la precisión con que se decida el momento exacto de la inseminación .

Si pasados 14-15 días el test de embarazo da positivo, el ciclo habrá finalizado de manera completa, si por el contrario, no se produce la fecundación, habrá que repetir todo el proceso, o plantearnos cambiar de método.

Si pasados tres o cuatro ciclos de inseminación artificial no se ha conseguido el embarazo, las posibilidades de lograrlo en ciclos adicionales cae en picado, por lo que lo más aconsejable es pasar a evaluar otras técnicas de reproducción asistida.

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