Preservar la fertilidad en caso de cáncer

Preservar la fertilidad en caso de cáncer

1080 768 Carmen Meixide

En España se diagnostican al año alrededor de mil casos nuevos de cáncer en menores de 14 años. Los avances médicos en este campo han logrado que el 75% de los tumores infantiles sean curables, sin embargo, los tratamientos que se utilizan pueden provocar secuelas a largo plazo; la infertilidad es una de ellas, ya que afecta a entre el 25-30 % de ambos sexos. Se cree que aproximadamente el 42% de las mujeres jóvenes que han recibido tratamientos citotóxicos, como quimioterapia o radioterapia, desarrollan un fracaso precoz de la función ovárica antes de cumplir los 30 años. Por esta razón, el interés por la preservación de la fertilidad, se torna en algo de vital importancia para, especialmente, aquellos pacientes jóvenes que no quieren perder su oportunidad de tener descendencia propia.

Cuando se habla de preservación de la fertilidad se refiere a la aplicación de una serie de procedimientos médicos, quirúrgicos y de laboratorio que permiten que niños o adultos que estén en situación de riesgo antes del fin natural de su vida reproductiva, puedan postergar su maternidad o paternidad. En los últimos años, debido por un lado, al imparable desarrollo en las técnicas de reproducción asistida y por otro, al incremento progresivo en la supervivencia de los enfermos de cáncer, se ha conseguido que las posibilidades de tener un bebé estén al alcance de aquellos que hace unos años, veían con tristeza sus esperanzas perdidas.

Preservar la fertilidad en caso de cáncer

Existen varias opciones para preservar la fertilidad, pero cada una de ellas tiene sus limitaciones y sus posibles efectos iatrogénicos. Hay que tener en cuenta diversos factores para elegir el método de preservación de la fertilidad más adecuado para cada caso, para ello es importantísimo individualizar las actuaciones y establecer la correcta valoración del grado de lesión gonadal, así como, tener en cuenta dos factores determinantes: el grado de toxicidad del tratamiento y la edad del paciente.

Hoy en día, las opciones disponibles para preservar la fertilidad, son: la congelación del tejido ovárico de niñas, de esta forma, se puede hacer un autotransplante de tejido propio cuando la mujer desee quedarse embarazada. El tejido puede estar congelado entre 15 y 20 años pero la duración del implante, que se realiza por laparoscopia y con anestesia general, no tiene una efectividad garantizada. La primera vez que se utilizó esta técnica fue en 2006 y desde entonces, se ha aplicado unas doscientas veces en pacientes de todo el mundo. En algunos casos el tejido ha funcionado durante años e incluso ha llegado a permitir varios embarazos, mientras que en otros casos, no ha funcionado en absoluto. Esta técnica, es la única que existe hoy en día para preservar la fertilidad de niñas que aún no han alcanzado la pubertad, sin embargo no se aconseja en enfermos de leucemia, por el peligro de poder volver a introducir células cancerígenas en la paciente.

La crionización o congelación de los óvulos es otra medida para preservar la fertilidad de las mujeres jóvenes. En estos casos las mujeres han de recibir FSH recombinante, -una hormona foliculoestimulante sintetizada en el laboratorio- e inhibidores de aromatasa -unos medicamentos que bloquean la síntesis de estrógenos-, ya que la FSH sola aumentaría el nivel de estrógenos por encima de los valores fisiológicos del ciclo natural pero, junto con el inhibidor de la aromatasa, se mantienen niveles muy similares a los del ciclo fisiológico de la mujer.

Otra opción frecuente es la congelación de embriones ya fecundados; hasta hace relativamente poco, esta era la única opción ofrecida a pacientes de cáncer, sin embargo, tiene una serie de desventajas, como la necesidad de contar con un donante masculino, que en el caso de mujeres jóvenes, no siempre tiene porqué estar disponible.

En el caso de los hombres, la técnica más utilizada es la criopreservación de los espermatozoides, este proceso debe hacerse antes de iniciar el tratamiento contra el cáncer.

Cuando se trata de devolver la capacidad de engendrar un hijo a una persona que ha sufrido un cáncer, hay que ser muy cuidadoso con la decisión sobre la medida a tomar para preservar su fertilidad. Es preciso estudiar bien tanto el tipo de cáncer como la edad de los pacientes, y abordar cada caso de forma muy individualizada, para definir bien la seguridad y eficacia de los distintos tratamientos.