Reserva ovárica, el quid de la fertilidad femenina

Reserva ovárica, el quid de la fertilidad femenina

1000 798 Daisy Rosas

Las mujeres nacemos con una dotación de ovocitos finita, que comienzan a producirse en nuestro cuerpo desde que estamos, aproximadamente, en la decimosegunda semana de gestación hasta, más o menos, el quinto mes de embarazo. En el momento de nuestro nacimiento cada niña cuenta con en torno a un millón de ovocitos y desde ese mismo momento, ya vamos perdiéndolos de manera natural. Al llegar a la pubertad ésta cantidad se reduce hasta los 400.000 o los 500.000. Entonces llega el ciclo menstrual, donde se calcula que las mujeres tendrán unos 400 o 500 ovulaciones en todo lo que les queda de su vida fértil, en las que liberarán un óvulo listo para ser fecundado. El resto se degradarán antes de ser fecundado y se perderán por el camino.

La reserva ovárica, por tanto, indica la cantidad de óvulos de los que dispone una mujer en un momento determinado de su vida, lo cual tiene una implicación directa con su fertilidad. Asimismo la reserva ovárica es inversamente proporcional a la edad, cuanta más edad peor reserva ovárica, puesto que la pérdida de óvulos es un proceso exponencial e irreversible que va desde el nacimiento hasta la menopausia, sin que exista ningún medio para frenarlo.

El principal -e irremediable- motivo que reduce la reserva ovárica se llama: edad. A partir de los 35-37 años, la reserva empieza a caer en picado, hasta que llega la menopausia, que suele ser entre los 45 y 55 años, y con ella terminamos de liberar los últimos óvulos que nos quedaban, aunque estos son de peor calidad y no servirían para ser fecundados. El hecho de que no todas las mujeres tengamos la menopausia a la misma edad es porque existe una pequeña variabilidad entre mujeres en relación a la velocidad a la que la reserva ovárica se va agotando. Además, hay otras alteraciones o circunstancias, que pueden provocar lo que se conoce como menopausia precoz, o fallo ovárico prematuro, es decir, que la reserva ovárica se agota antes de lo esperado; algunos tratamientos médicos o quirúrgicos -sobretodo las cirugías relacionadas con el ovario- como la quimioterapia o radioterapia, estrés, obesidad, hábitos de vida poco saludables, endometriosis, infecciones pélvicas o el síndrome del ovario poliquísitico, pueden ser alguna de ellas.

reserva ovárica

Para saber el estado de nuestra reserva ovárica debemos realizar varias pruebas, ya que no existe un valor determinado que indique si esta es buena o mala. Para determinar cuál es su estado se suele medir varios parámetros; por un lado la hormona folículo estimulante -FSH– que es la que libera la hipófisis para desarrollar el folículo estimulante. Además, esta hormona también nos da información sobre la actividad del ovario y su capacidad para producir estrógenos. Si hay pocos óvulos la hormona aumenta su nivel, así, unos valores mayores de 13 mUl/ml indican una muy baja reserva ovárica, ya que los valores excelentes se consideran por debajo de 6 mUl/ml; entre 6 y 9 es buena, entre 9 y 10 moderada y entre 10 y 13 disminuida.

La hormona que más información nos da sobre la reserva ovárica es la antimulleriana, -AMH- que es la que libera el folículo del ovario cuando el óvulo está maduro. En este caso, unos valores altos demuestran que hay maduración de óvulos y unos bajos que existe poca reserva ovárica. Los valores normales de la AMH se suelen situar entre 0,7 y 3,5 mg/ml. Otra de las hormonas que también influyen es el estradiol, que al igual que con la antimulleriana cuanta mayor concentración se encuentre, más cantidad de óvulos habrá.

Mientras los niveles de FSH fluctúan a lo largo del ciclo -por eso hay que hacer el análisis entre los días 2-5 del ciclo, cuando el ovario está en reposo-, la AMH no sufre estas variaciones, lo que hace más fácil su valoración.

Finalmente, otro de los exámenes que se hacen para medir la reserva ovárica consiste en el recuento de folículos antrales por ecografía, que debe realizarse en la primera fase del ciclo, con los ovarios en reposo. Los folículos son las estructuras ováricas donde maduran los óvulos. Cada mes se desarrollan un conjunto de folículos, pero sólo uno libera el óvulo, el resto se van atrofiando en sus distintas etapas de desarrollo. La etapa antral es la que precede a la fase preovulaturia y se caracteriza porque contiene líquido en su cavidad interior, lo que permite que se puedan ver por ecografía. Hacer un recuento de folículos en ese estado permite hacerse una idea de la reserva ovárica. La normalidad sería tener al menos 6 folículos astrales entre los dos ovarios.

La reserva ovárica es uno de los factores decisivos en la fertilidad femenina; a medida que disminuye también lo hace las probabilidades de ser madres de manera natural, por lo que, recurrir a una clínica de reproducción asistida se convierte en la solución más efectiva para lograr un embarazo. Sin embargo, una baja reserva ovárica no solo limita el conseguir un embarazo natural sino también el éxito de los tratamientos de reproducción asistida. Por esta razón, es fundamental la evaluación de la reserva ovárica, ya que estos niveles permiten a los médicos hacerse una idea de cómo responderá a la estimulación ovárica y por lo tanto, acercarse un poco al porcentaje de éxito. Si la reserva es nula o muy baja la única opción para tener un bebé es la ovodonación.