Síndrome antifosfolipídico ¿qué es y cómo afecta si me quiero quedar embarazada?

Síndrome antifosfolipídico ¿qué es y cómo afecta si me quiero quedar embarazada?

Síndrome antifosfolipídico ¿qué es y cómo afecta si me quiero quedar embarazada?

1080 768 Daisy Rosas

El síndrome antifosfolipídico o SAF es una enfermedad autoinmune de hipercoagulabilidad, causada porque el organismo produce anticuerpos contra los fosfolípidos de las membranas celulares.

sindrome antifosfolipidico

Este estado, provoca la formación de coágulos sanguíneos con una frecuencia elevada, que favorecen la aparición de trombosis arteriales o venosas que acaban provocando abortos de repetición, muerte fetal, partos pretérmino o preclampsia severa.

Síndrome antifosfolipídico

Esta enfermedad está identificada desde hace relativamente poco; no fue hasta los años ochenta que el equipo del reumatólogo inglés Graham R.V. Hughes, después de varios estudios previos acerca de los anticuerpos específicos en personas con lupus y trombosis, dieran con la descripción completa del SAF, de ahí que también sea conocido como “síndrome de Hughes”.

Aunque tanto hombres como mujeres pueden verse afectados de SAF, es mucho mayor el número de mujeres que lo padecen, haciendo especialmente complicado conseguir una gestación a término y/o un embarazo sano. En las mujeres embarazadas, los mecanismos inflamatorios provocados por el síndrome se dan a nivel del embrión, concretamente en el trofoblasto, que es el tejido que nutre al embrión.

Los anticuerpos del SAF atacan las células y provocan una reacción inflamatoria y una mala circulación del trofoblasto que puede provocar la pérdida del bebé.

Diferentes tipos y síntomas

Existen dos tipos de SAF: primario y secundario. El primero no tiene ninguna enfermedad relacionada, mientras que el secundario, se asocia con el lupus sistémico o con una infección viral.

Lo que la convierte en una enfermedad difícil de estudiar y diagnosticar es que, este síndrome, tiene unas manifestaciones clínicas muy variadas y heterogéneas, y además, no se comporta igual en mujeres embarazadas que en no embarazadas. En ocasiones puede afectar al sistema nervioso, al corazón y los vasos sanguíneos, a las células sanguíneas, al sistema digestivo, la piel, los pulmones, los riñones

Muchos síntomas que se manifiestan en el SAF son comunes y no necesariamente significan que el síndrome sea la causa. No obstante, cuando las trombosis o los abortos espontáneos ocurren sin razón aparente o cuando una persona joven tiene un ataque cardíaco o un accidente cerebral, es posible que el médico pida pruebas para detectar los anticuerpos asociados con el síndrome de Hugues.

¿Cómo se realiza el diagnóstico?

El diagnóstico del SAF se realiza con un análisis de autoanticuerpos antifosfolípidos (aFL) en sangre con dos tipos de pruebas, ya que, cada prueba por sí sola no puede detectar todos los anticuerpos posibles, por eso se recomienda combinarlas; al menos una debe dar positivo y confirmarse en dos oportunidades con una diferencia mínima de tres meses entre uno y otro.

Tanto si somos conscientes de que sufrimos SAF como si sospechamos que pudiéramos tenerlo, es importante hablar con un médico antes de intentar quedar embarazada para que nos oriente sobre que tratamiento llevar a cabo.

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Actualmente es muy frecuente la prescripción de dosis bajas de aspirina desde antes de la concepción y durante todo el embarazo, pues se ha descubierto que este sencillo fármaco evita la mayor parte de los abortos de repetición que se dan en las mujeres que presentan el síndrome antifosfolípido, consiguiendo niveles de éxito del 80% de nacimientos.
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