¿Contractura del suelo pélvico? ¿A qué se debe y cuáles son los tratamientos?

¿Contractura del suelo pélvico? ¿A qué se debe y cuáles son los tratamientos?

¿Contractura del suelo pélvico? ¿A qué se debe y cuáles son los tratamientos?

2560 1707 María Blanco Brotons

Uno de los problemas sexuales femeninos más frecuente es el vaginismo, un problema que ocasiona dolor durante la penetración o ante cualquier situación en la que sea necesaria introducir algo en la vagina, como una revisión ginecológica o simplemente ponerse un tampón o una copa. Aunque muchas veces, detrás de este problema, se encuentran diversos problemas de índole psicológica, otras veces no hay más que un problema físico de fácil solución: una contractura de los músculos del suelo pélvico que se soluciona con fisioterapia concreta.

Una contractura muscular es un estado de rigidez o contracción permanente y duradera. Generalmente cuando hablamos de los problemas del suelo pélvico solemos referirnos a la falta de tono en estos músculos, sin embargo, un exceso del mismo también puede ocasionar muchas molestias. La hipertonía se produce cuando la musculatura está de forma permanente con un exceso de tensión y no es capaz de relajarse, lo que acaba produciendo una contractura en el suelo pélvico.

Recordemos que el suelo pélvico es un conjunto de músculos que sostienen órganos como la vagina, el recto y el útero, cerrando el abdomen en su parte inferior. Mantener su tono es importante para evitar problemas de incontinencia o para disfrutar de una vida sexual más saludable, sin embargo, cuando estos músculos están excesivamente tensos también se traduce en dolor y problemas de índole sexual.

Causas de la contractura del suelo pélvico 

Las causas de la contractura del suelo pélvico pueden ser variadas. El parto y las cirugías suelen ser una causa habitual, pero también hay muchas otras, entre las que están pequeños traumas de repetición como el estreñimiento, las infecciones urinarias repetidas y los deportes de impacto. Asimismo, también pueden afectar al suelo pélvico la cistitis, la endometriosis, las hemorroides y las fisuras anales. Por otro lado, no podemos olvidar, que el suelo pélvico está directamente comunicado con los músculos de la columna y los abdominales, y en ocasiones, puede ocurrir que si tenemos los músculos abdominales débiles, necesitemos activar los otros dos grupos y acabemos sobre cargándose. Algunas mujeres incluso pueden acabar con tensión en su suelo pélvico debido a una mala postura.

Síntomas de la contractura del suelo pélvico 

Este tipo de contracturas pueden originar muchos otros síntomas que quizá no relacionabas con este problema, como dolor en las lumbares, sequedad vaginal, dolor al hacer algunos movimientos... saber detectarlas nos permite entender muchas cosas de nuestro cuerpo a las que no les sabíamos dar respuesta y que, en muchas ocasiones, se considera que se debe únicamente a problemas psicológicos.

¿Cuáles son los tratamientos?

Cuando se sufre tensión en los músculos del suelo pélvico debemos hablar con un fisioterapeuta especializado en esta musculatura quien, además de tratar a la paciente, debe explicar qué deportes y posturas debe hacer y cómo debe hacerlos.

Para el tratamiento de la tensión de estos músculos se suele indicar el uso de dilatadores vaginales o anales. Estos objetos que entrenan y estiran los músculos para conseguir una mayor elasticidad y control de la contracción a través de un uso progresivo de los diferentes tamaños. Asimismo también pueden ayudar los masajeadores personales, que tienen un diámetro de unos 30mm y también ayudan a relajar y estirar la musculatura. Otros accesorios que se suelen utilizar son los electroestimuladores o los biofeedbacks. En el primer caso, se pueden programar para la relajación de la musculatura y, en el segundo, aportan información para que el paciente sepa cuándo y cómo contrae y relaja los músculos.

Para relajar estos músculos también se recomienda practicar la respiración diafragmática, una técnica de respiración abdominal que se centra en el movimiento del diafragma para una respiración profunda. Esta respiración mejora el nivel de oxígeno en los músculos y la sangre, aumenta la coordinación de los músculos del core y reduce la tensión, la fatiga, la presión arterial e incluso el estrés y la ansiedad. Practicar yoga, pilates y hacer los ejercicios de Kegel a la inversa -dejando caer los músculos, como en lugar de aguantar el pis, emular esa sensación similar de alivio después de ir al baño- también se recomienda para mejorar este problema.

Hay que tener en cuenta que el estrés, la ansiedad o los traumas también pueden tener un reflejo físico, por lo que, en muchas ocasiones también puede ser necesario complementar la fisioterapia con la visita de un psicólogo.

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