Portátil y espermatozoides: una enemistad

Portátil y espermatozoides: una enemistad

1080 768 Daisy Rosas

La salud reproductiva de los hombres, si bien no sufre las demoledoras inclemencias de la edad, como sí ocurre con las mujeres, tiene que hacer frente a ciertos factores de los nuevos tiempos para los que no estaba preparada, y que no le son nada favorables. Estilos de vida sedentarios, mala alimentación, drogas o incluso, ropa demasiado ajustada, son algunos de los enemigos declarados de los espermatozoides. Un estudio relativamente reciente, afirma que los ordenadores, dependiendo de cómo se utilicen, también pueden suponer una amenaza.

El primer estudio que relacionaba el uso del portátil con el riesgo de infertilidad lo llevó a cabo el urólogo de la Universidad de Nueva York, Yelim Sheynkin, y fue publicado en la revista científica Fertility and Sterility. En él se reunieron a un grupo de 29 voluntarios de entre 21 y 35 años, para confirmar que trabajar con el ordenador portátil encima de las rodillas aumentaba la temperatura de los testículos hasta en 2,8 grados; teniendo en cuenta que, varios estudios previos, han afirmado que un incremento de más de un grado puede asociarse con la infertilidad, se deduce que esta forma de trabajar es perjudicial para la salud reproductiva masculina.

El hecho de que los hombres tengan los testículos fuera del cuerpo no obedece a motivos dudosamente estéticos. Si están ahí es porque es el lugar más fresco para los espermatozoides, unas células bastante maniáticas en lo que a acondicionamiento térmico se refiere, y que necesitan estar a una temperatura más fresca, más o menos un grado menos de que la que tendrían dentro del abdomen, para su correcta maduración.

Según el estudio del doctor Sheynkin, pasados entre diez y quince minutos con el portátil sobre las rodillas, la temperatura del escroto ya ha superado los valores que se consideran seguros para el esperma. Después de una hora, esta puede subir hasta 2,5 grados, tiempo suficiente para que los espermatozoides mueran, literalmente, de calor. Además, hay que tener en cuenta, que esta posición de trabajo, obliga a cerrar las piernas, evitando así la refrigeración, e incrementando la asfixia de los gametos masculinos. Si bien se pudiesen tener las piernas abiertas mientras se manipula el portátil, alargaríamos la agonía de los espermatozoides, pero terminarían achicharrándose igualmente, ya que, según el urólogo neoyorkino, incluso con las piernas extendidas, la temperatura seguiría siendo más alta que la que se considera segura. Colocar un cojín entre la máquina y la pelvis tampoco resulta efectivo, dice el estudio, por lo que, la recomendación que se saca del mismo, es colocar el portátil sobre una mesa.

Asimismo existe otro estudio, que ahonda en el tema de las computadoras y la salud reproductiva, que también fue publicado en la misma revista, esta vez llevado a cabo por científicos argentinos y que relaciona el WiFi con el descenso de la motilidad de los espermatozoides y con el aumento de la fragmentación del ADN espermático. En este caso, se estudió cómo reaccionaba el esperma obtenido de una muestra, en relación con las ondas electromagnéticas generadas durante la conexión Wireles, detectando que el 25% dejó de moverse y el 9% tenía dañado su ADN. Hay especialista que consideran que este estudio, aunque pone en relieve un hallazgo importante, no ha de tomarse al pie de la letra todavía, pues se ha desarrollado en un entorno artificial y todavía hacen falta más estudios para probar estas afirmaciones.

No se trata de dejar de utilizar unos aparatos que ya forman parte, irremediablemente, de nuestras vidas, sino de ser conscientes de cómo pueden afectar a la salud reproductiva e intentar utilizarlos de la manera más saludable.