Prostatitis y epididimitis, ¿afectan a la fertilidad?

Prostatitis y epididimitis, ¿afectan a la fertilidad?

1080 720 María Blanco Brotons

Tanto la prostatitis como la epididimitis son dos afecciones comunes del aparato reproductor masculino; la primera hace referencia a la infección e inflamación de la próstata mientras que la segunda se refiere a la inflamación e infección del epidídimo, que es el conducto que conecta los testículos con los vasos deferentes y por donde se transporta el esperma.

La mayoría de las causas que provocan infecciones en el aparato urinario tienen que ver con el ascenso por la uretra de microorganismos, especialmente de origen intestinal o de transmisión sexual. En el caso de la epididimitis, las principales bacterias y agentes infecciosos que la provocan son uropatógenos comunes; en los hombres jóvenes las infecciones por gonorrea y clamidia casi siempre están detrás de este problema, sin embargo, en los niños y hombres mayores, la causa más frecuente es la E.Coli y bacterias similares. Asimismo, existen factores que incrementan el riesgo de sufrir epididimitis como haber sufrido una cirugía reciente, los problemas estructurales en las vías urinarias, el uso regular de sondas vesicales, las relaciones sexuales con más de una pareja sin usar condón o tener una próstata agrandada.

Por su parte, las causas de la prostatitis generalmente también son infecciones bacterianas. Algunas enfermedades de transmisión sexual, como gonorrea y clamidia pueden ocasionar prostatitis, aunque existen otras causas como que parte de la orina se filtre hacia el interior de la glándula prostática, que se produzca una reacción del sistema inmunitario provocado por las propias bacterias o la orina, que se produzca una alteración del retorno venoso…

Los síntomas de ambas enfermedades destacan por dolores e hinchazones en la zona de la pelvis y fiebre. En la epididimitis particularmente suele producirse sensibilidad en el epidídimo al palparlo, y en algunas ocasiones puede aparecer un edema localizado, secreción de la uretra, sangre en el semen y/o sensación de pesadez en el área del testículo ya que, es muy fácil que una infección del epidídimo se pueda programar fácilmente al testículo. Mientras que un síntoma muy frecuente de la prostatitis es el ardor intenso al orinar, la necesidad de miccionar con urgencia y con mucha frecuencia, tanto de día como de noche, dificultad para vaciar la vejiga, cansancio y mal estado general.

Estas dos enfermedades además, suelen ocasionar problemas sexuales como disminución del deseo, pérdida total o parcial de la erección, eyaculación dolorosa, a veces precoz, e infertilidad.

 

prostatitis y epididimitis

¿Cómo diagnosticar la epididimitis y la prostatitis?

La epididimitis un examen físico mostrará una protuberancia roja y sensible en el lado afectado del escroto, además puede que se observe un área grande de inflamación alrededor de la protuberancia. Asimismo se realiza un cultivo de bacterias teniendo como base una biopsia uretral. Generalmente la epididimitis mejora después de administrarse antibióticos y una vez se soluciona no tienen porque quedar secuelas a nivel sexual o reproductivo a largo plazo; sin embargo, la afección podría reaparecer y en ese caso las complicaciones podrían incluir absceso en el escroto, que la epididimitis se vuelva crónica, abertura en la piel del escroto, necrosis del tejido testicular debido a la falta de sangre y esterilidad.

Por su parte, la prostatitis se puede presentar de diferentes formas patológicas y dependiendo de estas se recomendará un tratamiento u otro. Las formas de la prostatitis son:

-Prostatitis bacteriana aguda: es una infección aguda en la glándula prostática.

-Prostatitis bacteriana crónica: infección urinaria recurrente

-Prostatitis crónica y síndrome de dolor pelviano crónico: dolor perineal durante tres meses mínimo, con síntomas variables miccionales o sexuales sin infección demostrada.

-Síndrome de dolor pelviano crónico inflamatorio.

-Síndrome de dolor pelviano crónico no-inflamatorio.

-Prostatitis inflamatoria asintomática.

La prostatitis crónica no inflamatoria son las más frecuentes. A veces el diagnóstico diferencial con las prostatitis no bacterianas es difícil ya que sus síntomas suelen ser muy parecidos.

Para la prostatitis aguda se administran antibióticos adecuados para bacterias gramnegativas, por vía parenteral. La prostatitis crónica, por su parte, suele requerir de antibióticos que penetren bien en el tejido prostático, es decir, liposolubles y en pautas de tratamiento de 6 a 12 semanas. Otros tratamientos adyuvantes que pueden recomendarse son fitoterapia, alfa-bloqueantes, relajantes musculares, inhibidores de la 5-alfa-reductasa, antiinflamatorios y/o cambios en los hábitos de vida.

Por su parte las prostatitis crónicas no bacterianas son una entidad mal definida que plantea un auténtico problema diagnóstico y terapéutico.

Descarga la app aquíFuentes:

https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/001279.htm

https://www.cun.es/enfermedades-tratamientos/enfermedades/prostatitisEpi

https://uroweb.org/wp-content/uploads/Urological-Infections-2010-spanish.pdf

https://www.noticias24.com/salud/noticia/47599/conoce-la-epididimitis-y-prostatitis-sus-sintomas-causas-y-tratamientos/