¿Hay alguna relación entre el olor corporal y las hormonas?

¿Hay alguna relación entre el olor corporal y las hormonas?

2560 1707 María Blanco Brotons

Pocas cosas nos incomodan más que el mal olor corporal. El nuestro nos provoca inseguridad y el de los demás desagrado. Pocos elementos del cuerpo son tan obstinadamente excluidos por la sociedad aunque su percepción no deja de ser subjetiva e incluso variar entre culturas, estéticas o modas. En muchas ocasiones, el mal olor es consecuencia de las hormonas, te contamos cómo influyen estas en nuestro olor corporal y qué hacer para combatirlo.

olor corporal y las hormonas

El olor corporal no es sino una consecuencia de la descomposición del sudor, que en sí mismo es inodoro, pero que al reaccionar con los microorganismos que pueblan la superficie de la piel, las células muertas y los lípidos que la componen, acaba desprendiendo aroma. Las principales responsables son las glándulas sudoríparas apocrinas que, a diferencia de las ecrinas, que están repartidas por igual bajo la piel, se concentran en las zonas de los caracteres sexuales secundarios, es decir, en las axilas, la franja que rodea las areolas mamarias, las ingles y el pubis.

Un olor más o menos intenso o fuerte depende del nivel de descomposición del sudor, que en algunas personas se produce en un muy corto espacio de tiempo. Asimismo, las floras bacterianas de la piel varían según las zonas del cuerpo y según los individuos, lo que hace que cada persona tenga un olor diferente y característico.

Olor corporal y hormonas.

Sin embargo, no todo depende de esto; un olor corporal particularmente fuerte también puede ser el indicio de un trastorno de tipo hormonal, como el hiperandrogenismo en las mujeres, un problema que consiste en la secreción excesiva de hormonas masculinas. Este problema, que puede ser de origen ovárico o suprarrenal, se manifiesta a través de un olor fuerte, ácido, penetrante, difícil de disimular y más propio de hombres que de mujeres.

Olor corporal y adolescencia

La adolescencia suele ser el momento en el que se manifiestan este tipo de síndromes. Se estima que alrededor del 10% de las mujeres tienen trastornos androgénicos, en su mayoría de origen ovárico. Más allá de trastornos concretos, durante la adolescencia es normal que se comience a oler mucho más, ya que, los cambios hormonales que se producen en esta época da lugar a un agrandamiento de las glándulas sudoríparas, lo que provoca que los adolescentes suden más.

Olor corporal y menopausia

Por otro lado, la menstruación, debido a los cambios hormonales y la obesidad, por el aumento de tejido adiposo, modifican y aumentan también el olor corporal, así como también lo hacen la ingesta de algunos medicamentos o comer ciertos alimentos picantes, la fiebre o algunas infecciones.

Durante la menopausia también se producen problemas relacionados con el olor y las hormonas. El estrógeno, que es la hormona cuyos niveles caen más dramáticamente durante la menopausia, cumple un complejo papel en los olores corporales femeninos, ya que influye directamente en el funcionamiento del hipotálamo, la parte del cerebro responsable del control de la temperatura del cuerpo. Cuando los niveles de estrógeno disminuyen, el hipotálamo lo interpreta como que el cuerpo se está sobre calentando, así, en su intento por enfriarlo, provoca la clásica sudoración y los sofocos de la menopausia, síntomas todos ellos de la vasodilatación. Este exceso de sudor, alimenta las bacterias de la piel, provocando mal olor corporal en las mujeres.

Asimismo, el sudor causado por la ansiedad, otro de los síntomas de desequilibrio hormonal durante la menopausia, huele peor que el sudor normal, ya que se produce en glándulas sudoríparas más grandes, las cuales penetran principalmente en las axilas y contiene nutrientes que alimentan las bacterias que producen los malos olores del cuerpo.

Una buena higiene es el punto de partida para luchar contra el mal olor corporal. Vestir con ropa de tejidos naturales que favorezca la transpiración de la piel, también es algo que debemos tomar en cuenta para evitar la excesiva sudoración y el mal olor que le acompaña, así como cuidar la alimentación y controlar el sobrepeso. Si estos métodos no funcionan, los dermatólogos pueden valorar realizar algún tratamiento quirúrgico.

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